Andar a tientas en la oscuridad para encontrar el sentido espiritual
El día de ayer fui a un museo llamado “Un diálogo en la oscuridad”. Entramos a un salón completamente cerrado que se encontraba en total oscuridad. Nuestro guía explicó que cuando alguien está en la oscuridad, empieza a percibir el mundo de diferente manera, no a través del sentido de la vista que normalmente nos proporciona el 80% de la información, sino a través de otros sentidos. Y de alguna forma compensan la perdida de la visión.
De igual forma, con el fin de desarrollar el sentido espiritual, tenemos que darnos cuenta que estamos en la oscuridad. Lo anterior quiere decir que tenemos que sentir que no podemos mejorar nuestras vidas en este mundo utilizando nuestros cinco sentidos corporales y que aún cuando tengamos todos nuestros cinco sentidos aún estamos en la oscuridad. Esta es la sensación que tenemos que alcanzar con el propósito de desear desarrollar el sentido espiritual. Y es esto exactamente lo que le ocurre a toda la humanidad, gradualmente toma consciencia que se encuentra en la oscuridad.
Nuestra vista es una visión interna; todo lo percibimos dentro de nosotros. Es posible recrear la misma imagen transmitiendo señales eléctricas al cerebro. Lo que es importante es que uno percibe la imagen interna en la pantalla que está en la parte invertida del cerebro. ¿Así, cuál es la diferencia de tener ojos o no? Lo importante es que la imagen se forma en mi consciencia y lo mismo se puede lograr desarrollando otros sentidos y atributos adicionales.
Por eso pregunté al guía, quien no había nacido ciego (puesto que alguien que nació ciego no puede comparar una imagen del mundo con otra), si él había logrado desarrollar el resto de sus sentidos de tal forma que le recrearan la misma imagen del mundo, para que aún sin el sentido de la vista, pudiera sentir como si estuviera parado en la calle y sentir que ahí hay un semáforo frente a él, más allá hay personas, atrás hay autos y una acera y algo está pasando a sus espaldas…
Después de todo, nuestros sentidos están interconectados y todo depende de su desarrollo y ejercicio. Así es que en principio somos capaces de percibir la misma imagen que vemos con la vista, aún sin el sentido de la vista. La imagen podría ser distinta pero podríamos desplazarnos sin ningún problema.
Tenemos que darnos cuenta que nuestros sentidos terrenales no funcionan en el reino en donde existimos ahora en realidad. Es por este motivo que no podemos manejar los problemas, golpes y frustraciones que experimentamos, puesto que la información que recibimos utilizando nuestros cinco sentidos, nuestra mente y nuestros deseos es insuficiente.
Quiere decir que andamos en la oscuridad. Si tuviéramos un mecanismo que nos permitiera ver quien está pensando mal de nosotros, entonces descubriríamos quien es nuestro enemigo. Pero no estamos equipados con ese mecanismo o sentido y por eso de pronto sentimos que no podemos enfrentar este mundo y a eso se le llama oscuridad.
¿Qué debemos hacer ahora? Únicamente descubrir el sentido que va a reveler la conexión de la Fuente con nosotros. Entonces veremos cuál es el propósito de todas estas contrariedades, la razón por la que ocurren. Entonces vamos a definir la luz y la oscuridad como lo hace la Cabalá. Y casi hemos llegado a este punto porque la crisis global está en la puerta y nos va a hacer sentir la percepción de la oscuridad.



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