El nirvana y los juegos del Leviatán nos están esperando

Recibí una pregunta: Hola a todos los “tiburones” espirituales, a todas aquellas personas que andan creando una revolución de amor. Tengo una pregunta sobre los grandes cabalistas que ya no se encarnan más. ¿Por qué aceptaron finalizar sus encarnaciones? ¡Es una vergüenza! En lugar de regresar a ayudarnos, ayudar al Rav Laitman a dar las lecciones, diseminar y corregir al mundo, están sentados en nirvana, en el Mundo del Infinito, conectado a la Fuente del alma de Adam HaRishon, en el momento que más los necesitamos. Si se me concediera la corrección final, yo no estaría de acuerdo en no reencarnarme y pasivamente esperar que las otras partes de mi alma se corrigieran por medio del sufrimiento. Yo no estaría de acuerdo “en jugar con el Leviatán”. ¿Así es que, por qué ellos sí estuvieron de acuerdo? ¿En donde está su consciencia?

Mi respuesta: Entiendo perfectamente su enojo egoísta al no recibir la ayuda desde arriba pero no lo comparto con usted. Cuando una persona asciende y madura espiritualmente, llega a un nuevo entendimiento de las causas de lo que ocurre, el propósito del mundo y del método de su corrección. Descubre la imagen integral del universo claramente; ve todas las causas, fenómenos y efectos. Y cuando lo revela todo, se convierte en un “justo”, es decir, justifica al Creador.

Continúe estudiando e invocando la Luz Superior y entonces sus “ojos” (la visión de su alma) se abrirá y va a lograr el mismo estado que de los grandes cabalistas. Será como ellos. Según el plan de la naturaleza, todos debemos alcanzar el estado en que comprendemos y justificamos todas las acciones del Creador. Así pues, nirvana y los juegos con el Leviatán nos esperan. Está escrito “El propósito de la creación es complacer a las criaturas.

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