Saludos desde los centros vacacionales del Mar Negro – 2

Esta es una carta que recibí de mi estudiante sobre el evento de entrega de periódicos en el Mar Negro

Querido Rav,
Acabo de regresar de Sochi en donde participé en la entrega de nuestro periódico Kabbalah Today. Me gustaría platicarle sobre mis impresiones al conversar con las personas a quienes entregaba periódicos. Al extender la mano para entregar un periódico, las personas ya nos conocían y nos decían, “Dame uno, quiero leerlo.” “Ya conocemos la Cabalá.” “Gracias, ya tengo un ejemplar.” “Ya lo leí ayer.” De pronto, uno se da cuenta que la mayoría de las personas que encuentra ya conocen la Cabalá, han leído nuestros periódicos, la aceptan y están de acuerdo con ella, se interesan, tal vez no entienden todo por su complejidad, pero la apoyan y la recomiendan a los demás. Y, uno se siente rodeado por una sociedad en donde todos conocen la Cabalá.

Estas son otras respuestas que me dieron, “Dame tres ejemplares, porque le di el mío a un amigo.” “¿Dónde puedo comprar los libros?” “¿Tienes otros libros? Porque este ya lo leí.” “¿Para que necesito un periódico, si ya estoy leyendo los libros?” “Cuándo sale la próxima edición? Esta ya la leímos.” Una señora le dijo a un grupo de adolescentes que pasaban cerca de nuestros periódicos, “¡Tomen uno, léanlo!”

Una vez, vi dos hombres con nuestros periódicos buscando un lugar para sentarse. Pensé: “¡Qué lástima! Van a utilizar los periódicos para sentarse en ellos.” Pero no, se sentaron, los leyeron por un rato, los doblaron y los pusieron en sus bolsillos. En otra ocasión, vi a un niño como de catorce años caminando por la calle y leyendo con los ojos pegados al periódico. Ví toda clase de personas, blancos, grises, negros, vestidos, medio desnudos, con cabello largo, sin cabello, con cruces y cubiertos de tatuajes, y todos abrían sus periódicos, lo leían y cuidadosamente lo doblaban, lo guardaban y lo llevaban con ellos.

Después de un día de entregar periódicos, caminé por una calle para recoger los ejemplares que algunos hubieran podido tirar. Pero, de 1500 ejemplares que entregué, el número de ejemplares que encontré tirados no llegaron ni a diez y cinco de ellos estaban doblados cuidadosamente y colocados en un lugar en donde otras personas pudieran encontrarlos. Luego miré hacia la playa y ¡vaya! Casi todo mundo tenía un periódico.

Lo extraño es que cuando empiezas a diseminar (a las 07:30), miras tu reloj para verificar cuánto tiempo te queda pero al final del día (23:30), a pesar del sol ardiente bajo el que estuviste todo el día, sientes que no tienes ganas de irte.

Un señor que estaba con nosotros, Kolya, se daba sus vueltas en cada turno, ¡nos saludaba, nos tomaba fotos, nos animaba, nos traía bebidas frescas y nos regalaba un cono de helado!

Y no se olvide que todo esto ocurría junto al mar. Después de un día de difusión, nos metíamos al agua. Las impresiones son sencillamente maravillosas, el agua aquí es cristalina, tibia y no tan salada…

Estuve ahí una semana, pero sentí que era poco tiempo. Fue tan difícil tener que partir. De hecho, es más fácil irse del congreso. De camino a Sochi manejé desde Moscú haciendo tres paradas para descansar y el viaje se alargaba. El viaje de regreso se fue como el viento, estaba tan emocionado que manejé durante 25 horas, deteniéndome para tomar gasolina, algunas veces y ni siquiera pensé en dormir.

Pero, lo más importante es que este evento de difusión probablemente no volverá a presentarse el año siguiente, porque habrá nuevos eventos esperándonos. Así que esto fue una oportunidad en la vida que cada persona guarda para sí misma y para el GRUPO. Está aquí ahora. Estoy muy agradecido con el Creador y el Grupo por darme la fuerza de sobreponerme a los obstáculos y darme un regalo tan valioso, la oportunidad de participar, de vivirlo, de ser parte de todo esto.

P.D. Ahora mismo este evento de difusión está a la mitad, continuará durante el resto del mes de agosto y todo septiembre. Todos los que pudieron ir ya estuvieron allí. Pero es muy temprano para descansar. Tenemos que dar todo lo que tenemos hasta el último día. El equipo se renueva con nuevos amigos cada 7 a 10 días y entonces todo vuelve a ocurrir como si fuera la primera vez. Los vacacionistas que todavía tienen que recibir nuestros periódicos apenas están reservando sus boletos.

Así es que mantengamos el paso.

L’Chaim Gelenzhik – Sochi – Crimea!

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