Estamos en el punto crítico de nuestro desarrollo

criticalLa evolución nunca se ha suspendido y hoy en día hemos alcanzado un punto crítico de transición en que el mundo se está desplazando del egoísmo hacia el altruismo. La Cabalá explica que la vida en la Tierra, en todos los niveles, pasa a través del mismo proceso de desarrollo. Por lo tanto, los estudios de las bacterias han mostrado que en algún punto de su evolución, la bacteria fue forzada por las circunstancias a pasar de una conducta hostil y competitiva a una interacción pacífica. Esto dio como resultado la creación de organismos nuevos multicelulares, que más tarde se desarrollaron en organismos complejos, incluyendo a los humanos.

Un proceso similar ocurre en todos los otros niveles de la Naturaleza, desde el inanimado hasta el humano. Nosotros también tendremos que transformarnos de ser grupos, naciones, religiones y civilizaciones hostiles y competitivas a ser una familia global. Ciertamente, somos impulsados por datos interiores (Reshimot, los genes espirituales de nuestro desarrollo), que es lo mismo que nuestros datos biológicos, que se revelan en nosotros externamente.

La Cabalá explica el proceso evolutivo de la siguiente manera: “La “aspereza” del egoísmo (Reshimot de Aviut) crece constantemente, causando que se lleve a cabo el proceso de evolución. El egoísmo crece junto con estos niveles:

0-1: – Inanimado
2: – Vegetativo
3: – Animado
4: – Humano

Cuando el egoísmo alcanza el último nivel humano de su desarrollo, un atributo especial se revela en él: una conexión con la Fuente Superior -el grado más elevado-, el Creador, o la Naturaleza. Pero este cuarto y último nivel también se desarrolla gradualmente, pasando por sus propias etapas interiores (de nuevo las etapas 0,1,2,3,4). En la cuarta y última etapa del egoísmo, el hombre al fin revela su naturaleza global. Por consiguiente, en este nivel de desarrollo del hombre, él tiene que empezar a conectarse con su Fuente: el Creador. La humanidad tiene que volverse una, como el Creador.

En la superficie, una persona aparece como un sistema biológico y nada más. Pero, cuando este sistema alcanza un cierto grado de su desarrollo -la cuarta etapa del egoísmo- impulsa un “sistema de choque”, una actualización en el sistema operativo y administrativo, llevándolo al siguiente nivel global. Esto es lo que estamos presenciando hoy en día en nuestra sociedad.

En otras palabras, el siguiente nivel de nuestro desarrollo, el nivel “espiritual” que requiere de nuestra equivalencia con el Creador, se empieza a revelar en nosotros. Por ahora, empezamos tan sólo a definirlo, a ver que éste es global e integral. Sin embargo, en la medida que conozcamos mejor esta nueva forma de egoísmo en nosotros, empezaremos a sentir la necesidad de su llenado: el Creador.

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