¿Cómo detener la violencia entre nuestra juventud?
Recibí una pregunta: Usted dice que no podemos detener el egoísmo en la joven generación: un niño de once años puede apuñalar a otro niño. ¿Hacia adónde vamos? ¿Qué va a ocurrir en diez o quince años, cuando estos niños de diez años tengan veinte años?
Mi respuesta: Primero que nada, los niños no se sienten la obligación de obedecer nuestras leyes porque no se les puede castigar. No se les puede llevar a juicio debido a su edad. Por consiguiente, ¿qué va a ocurrir? A medida que el niño crezca, una fuerza protectora crecerá dentro de él, al mismo tiempo que el miedo, la necesidad de vivir en el mundo como un adulto. Por lo tanto, algo que podría ser de utilidad es tratarlos como si fueran adultos.
Pero en verdad, nuestras leyes no están hechas para los niños. Deberían establecerse regulaciones legales aplicables por grupos de edades, y ser diferentes para niños y niñas. Deberíamos saber que es lo que esperamos de ellos y la manera de castigarlos. Ellos deberían estar al tanto de cuál es la conducta correcta, de acuerdo al sistema de recompensa y castigo.
Un niño debe tener consciencia de todo esto: ese es el verdadero sistema educativo. Un sistema que pueda controlar la cruel naturaleza animal de los seres humanos y que al mismo tiempo forme o cree a una verdadera persona. A cada acción, debe corresponder una reacción. Así es como la madre educa a su hijo: le da un incentivo por alguna acción y lo castiga por otra.
Es la forma de moldear el “barro”. El niño lo comprenderá, puesto que ellos son el “barro” que contiene el deseo de recibir placer. Podemos influir en este deseo diciéndoles: si adquieres esta forma, recibirás algo dulce, si tomas esta otra forma, tendrás amargura. Así es como creamos a un ser humano.
Sin embargo, si le permitimos que haga lo que quiera y además le sugerimos maneras negativas de conducta, como por ejemplo, las que aprenden los niños con estos juegos crueles y repugnantes, en donde la gente se mata entre sí; eso es lo que ellos están viendo en la televisión y en el Internet y no hay castigo alguno por parte de la sociedad; entonces ¿qué resultado esperamos de este tipo de educación? Un niño adorable crecerá para convertirse en un niño detestable.
Por lo tanto, debemos primero educar a los padres sobre el proceso de crear un sistema educativo para sus hijos. De otra forma, la siguiente generación será seguramente peor que la anterior.
(Tomado de la lección sobre el artículo de Baal HaSulam, La esencia de la religión y su propósito, impartida el 17 de febrero de 2009)
Ver la lección La Esencia de la religión y su propósito. Video (00:55:02)
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No somos más que un deseo de recibir controlado por el placer. Este deseo (nosotros) pasa de un estado a otro bajo la influencia de dos fuerzas de atracción y de repulsión. Por lo tanto, sólo hay dos componentes en la creación entera: un deseo de recibir placer y el placer que lo mueve. Los dos existen en todos los niveles y etapas: en los sólidos, en los cristales, los líquidos, los elementos biológicos y químicos y en toda la materia inanimada y animada. El fundamento de todo es un deseo de recibir placer y la satisfacción que se opone al mismo.
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Hoy en día banqueros e industriales por igual dicen que falta la conexión adecuada entre nosotros. Tenemos recursos naturales e industrias, hemos mandado imprimir suficiente dinero, tenemos el deseo: ¡lo tenemos todo! Lo único que nos falta es una cosa: la habilidad de establecer una conexión de trabajo entre todas estas cosas.
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