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Una persona es como un árbol en el campo

beesEstá escrito que: “Una persona es como un árbol en el campo”. Un árbol puede ser plantado en el campo bendecido por el Creador, donde en el momento necesario lo regará el agua de lluvia y lo alumbrará la luz del sol. El árbol  -la persona- puede ser plantado en una tierra estéril y seca, en donde la una persona no puede crecer. O si llegar a crecer, será como un árbol silvestre, que no da frutos.

En el desarrollo espiritual, la persona por sí misma determina su lugar, de acuerdo con su actitud a los libros, al profesor, a sus amigos. Y con esta actitud puede cambiar la tierra, el sol, la humedad – todas las condiciones necesarias para el crecimiento.

La persona empieza por recibir el “punto en el corazón ” – la semilla espiritual-  y después debe decidir, dónde plantarla y como absorber las fuerzas necesarias del entorno, para que de la semilla crezca un árbol. Si una persona elige un entorno correcto, entonces será capaz de pedir a éste la fuerza del otorgamiento: “la lluvia”.

Esta fuerza le permitirá elevarse por encima del mundo material. Sus intenciones de otorgamiento crecerán “de la tierra”.

Es necesario cuidar a “nuestro árbol”, escoger los deseos que es posible corregir y organizarlos de modo correcto para que crezcan y moldeen a la persona de tal forma que sea semejante al Creador. En esto radica todo el  trabajo.

Por lo tanto, por un lado, parece como si el árbol creciera por sí mismo. Pero empezando desde la semilla hay muchas acciones que dependen de nosotros. El árbol no puede crecer independiente de nosotros, sino sólo en virtud de nuestro deseo.

(Extracto de la tercera parte de la lección diaria de Cabalá)

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El Hombre por naturaleza es deseo de recibir estando incapacitado para aceptar las luces de la influencia, solo  a través del rechazo puede recibir por fuera de el, solo es capaz de influir cuando el Creador se nos hace importante. La luz que reforma es la que nos permite atraer a nosotros la cualidad de la influencia.

para ver la parte (2)

No existe coacción en la espiritualidad

img_5652_100[1]Pregunta: ¿Qué diferencia hay entre la fe por encima de la razón que es necesaria en los estudios de la Cabalá y la fe religiosa?

Respuesta: Si el hombre tiene un punto en el corazón, éste le deja sentir quién puede ser su maestro. Puede discernir si el maestro ha realmente alcanzado la espiritualidad y conoce el sentido interior así como la razón de la existencia. Si sabe a dónde va este mundo, la meta que debe alcanzar y diferenciarlo de aquel que simplemente aprendió de memoria muchas citas. El hombre empieza a distinguir quién se encuentra en la espiritualidad y quién no. Lo percibe con el punto de su corazón, que busca un lugar en donde pueda recibir la plenitud.

Es posible que el hombre se confunda al principio y termine en el lugar equivocado, pero en seguida se da cuenta y escapa. También es posible que empiece a estudiar la Cabalá, y después de algún tiempo se aleje de ella. Es parecido a la carga de un campo magnético que ocupa un estado de equilibrio entre diferentes fuerzas. Así es como la gente se acerca o se aleja de la Cabalá

Todo se define por el estado de equilibrio entre las fuerzas del punto en el corazón y el lugar de estudio, como si fuera el centro de un campo de la fuerza de otorgamiento. Y de hecho, se define por el libre albedrío del hombre: todo lo decide él mismo.

Por eso nunca trate de convencer a nadie. No intente persuadir ni demostrar que tiene la razón. Más bien, en la medida en que se revela el punto en el corazón, en la medida que la persona aspire al otorgamiento (aunque esta aspiración esté oculta para él), esa será la medida de la preparación de la persona para acercarse y esforzarse. La persona tiene que decidir por sí misma a quién debe escuchar, a los cabalistas o a los demás.

(De la tercera parte de la lección diaria de Cabalá sobre el artículo de Rabash: Una persona es como un árbol en el campo.)

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