El atributo de otorgamiento es como un imán que sostiene nuestro ego

how-do-you-avoid-becoming-relaxed-on-the-path[1]Yo soy el deseo de disfrutar. Es el único atributo con el que fui creado y así existo en él. Sin embargo, también tengo la habilidad de alcanzar el otorgamiento al unirme a este atributo.

Mi esencia siempre será el deseo de disfrutar. No la puedo cambiar; solamente puedo controlarla a través de la fuerza de otorgamiento que recibo desde fuera. Si el Creador se vuelve importante para mi, entonces empezaré a emplear mi naturaleza para Él.

La manera de recibir el atributo de otorgamiento es desde afuera, con la ayuda de la Luz. Podemos lograrlo porque tenemos un recuerdo de este atributo, que teníamos antes de caer en el egoísmo. Por eso es que el atributo de otorgamiento puede despertarse en nosotros bajo la influencia de la Luz.

Por esta razón a mi se llama hombre (Adam) porque al final yo podré y deberé volverme semejante al Creador. (En hebreo, Adam viene de la palabra Dome = semejante).

Así es lo que tengo que hacer es conscientemente utilizar la Luz para que me dé el atributo de otorgamiento otra vez. Al mismo tiempo, mi deseo de recibir placer permanecerá el mismo. Sin embargo, el atributo de otorgamiento puede crecer dentro de mí tanto que se volverá más importante y controlará el atributo de recibir placer.

Los dos atributos, recepción y otorgamiento, nunca cambian. Lo único que cambia es su equilibrio dentro de una persona. El atributo más fuerte será el que lo controle.

Es como un imán que sostiene una pieza de metal: Mientras el imán actúa sostiene el trozo de metal suspendido en el aire, como si fuera algo “espiritual”. Pero tan pronto como el imán suelta el metal, éste de inmediato cae en el atributo de egoísmo absoluto.

De la segunda parte de la lección diaria de Cabalá sobre el Prefacio al Comentario Sulam)

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