La verdadera libertad radica en convertirse en “humano” a mayor velocidad

true1La sociedad proporciona a la persona modelos artificiales de conducta, imponiéndose a su ego. Y nunca le pregunta a la persona si desea vivir con estos modelos o no. La persona nace en algún sitio del planeta y eso determina los valores generales culturales que recibirá desde su infancia. Esto determina su educación y la clase de persona en que se tiene que convertir. Que lo quiera o no, absorbe estos valores y después continúa siguiéndolos el resto de su vida. Además, la sociedad le ofrece promesas de recompensa en un mundo por venir, pero lo hace para utilizar a la persona todavía más. A este respecto, la persona no tiene libertad de elección: ninguna libertad.

Pero un día, el “punto en el corazón” de una persona de pronto despierta y empieza a sentirse desilusionado de su vida anterior. Es como si empezara a vivir a partir de una hoja limpia y nueva. Todos sus antiguos valores se desploman y desaparecen del horizonte, perdiendo toda su importancia. Los modelos de conducta de antes quedan cancelados porque ya no guardan promesas de recompensa o castigo para la persona. Lo único que queda es aquello que es indispensable para la conducta, las cosas sin las cuales no podría existir.

Si la persona es religiosa, entonces también empieza a tener dudas sobre el mundo por venir. Por lo tanto, las circunstancias lo llevan a un grupo y a los libros de Cabalá y tiene que hacer una elección: ¿qué tanto desea formar parte de esta sociedad y este camino? No tiene libertad para elegir el camino, pero tiene libertad de elegir la velocidad a la cual avanzará, cuánta energía va a invertir en ello y cuán rápido absorberá los ejemplos correctos de este ambiente, con el propósito de adoptar los nuevos modelos de conducta y los nuevos valores.

Así que la única elección que la persona tiene es, qué tanto volverse parte del proceso común: para avanzar rápido o lentamente. En este respecto, la persona sí tiene libertad de elección: la opción de absorber rápidamente los nuevos ejemplos y modelos que le proporciona la nueva sociedad.

Y aunque solamente sea libre de elegir la velocidad con la que adoptará estos nuevos ejemplos, esto es sin embargo, la verdadera libertad. Y eso se debe a que está por encima de su deseo egoísta de disfrutar. Y de esta forma, él ya empieza a construir dentro de sí al “ser humano”.

(Extracto de la Preparación de la lección diaria de Cabalá).

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