Nos espera un festín

royal[1]Todo nuestro progreso esta determinado por la sensibilidad del deseo y la cantidad de cualidades que se distinguen en el. Hacerlo más grande, no significa llevarlo a un tamaño mayor. Su desarrollo es cualitativo y no cuantitativo.

Cuando nos preparamos para la entrada al mundo espiritual, tenemos que preocuparnos de la cantidad de percepciones recopiladas.

Esta cantidad determina la cualidad del nuestro deseo, en el que lo importante no es su tamaño, sino su dirección, su sensibilidad y el enfoque hacia la meta. ¡Esto sí que es importante!

Por eso, nuestro objetivo se centra en preocuparnos de que el deseo sea correcto, y cuando esto ocurra, en él se revelará el llenado.

Lo más importante es conseguir la medida completa del deseo; es decir, recopilar sensaciones que aumenten el apetito ante el banquete preparado por el Creador.

Nos espera un banquete de reyes y un mundo pleno de abundancia. En cuanto mi deseo esté en equivalencia con el llenado lo percibiré en mí. De hecho, ya estamos llenos, pero de momento el ocultamiento actúa dentro del kli.

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