No serás tu quien termine el trabajo

42_100_wpNuestra tarea es empezar el trabajo de nuestra corrección, sin preocuparnos de su terminación. Esto no quiere decir que debamos abandonar la labor a la mitad, sino más bien debemos considerar siempre que el resultado que obtenemos siempre es el correcto ya que procede del Creador.

Tan sólo nos parece que conocemos cómo debe desarrollarse el proceso, pero en realidad de repente todo nos sale al revés. La Luz Superior y el ambiente, al influir sobre nosotros, producen cambios que nos hacen ver que la tarea que habíamos empezado resultó estar totalmente equivocada. Así de esta manera, debemos volver a empezar de nuevo.

Este es el trabajo de corrección sobre uno mismo, “la corrección de los errores”, que el Creador termina por nosotros. Siempre tenemos que empezar desde el principio, sin desesperarnos, avanzando en una sola dirección: hacia Él (hacia el atributo de otorgamiento). Sólo entonces el Creador terminará el trabajo por nosotros.

Con todas nuestras fuerzas debemos intentar terminar la acción, aunque el resultado final sea absolutamente distinto a como nosotros lo esperábamos. Esto sucede porque la Luz nos convierte en lo opuesto y por eso sentimos que pasamos por tantos cambios en el proceso del trabajo espiritual.

El hecho es que no sabemos cuál será el resultado final. No conocemos lo que es el atributo de otorgamiento y por eso no imaginamos cuál será el resultado de cada uno de nuestros pasos. Si nuestros esfuerzos terminan siendo totalmente opuestos a lo que pensábamos, puede ser precisamente una señal positiva de que nos estamos acercando a la verdad.

(Extracto de la clase sobre la carta 32 de Baal Sulam correspondiente al 29 de octubre 2009)

Material Relacionado:

De la Lección: Escritos de Baal HaSulam, Carta 32, 1927

Estábamos equivocados…

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