El alma es una parte eterna del Creador

privet_s_morya_100_wp[1]Pregunta: Muchas personas no piensan en su cuerpo y alma o acerca de quiénes o qué son.

Respuesta: Eso no es correcto. Todo el mundo piensa: Me voy a morir, pero mi alma continuará existiendo. Subconscientemente todos sabemos que somos eternos y nos preocupa este pensamiento: ¿Qué le pasará a mi alma?

Nadie piensa en sí mismo, como un cuerpo físico solamente. Incluso los materialistas más acendrados, a pesar de sus convicciones, involuntaria y subconscientemente piensan que son eternos. Esta idea forma parte de nuestro fundamento mismo y esta entrelazada en la materia de la que estamos hechos. Está en el núcleo mismo de nuestros deseos, que fueron creados por la Luz y sobre los cuales el ser humano no tiene poder alguno.  

Nuestro deseo de ser llenados consiste de cinco capas, una de las cuales es nuestra necesidad de conectar con el Creador. Como resultado del rompimiento de las vasijas, cada uno de nosotros está conectado al reino espiritual. Por eso es que muy dentro de nosotros, aunque sin tener consciencia de ello, sentimos que somos eternos y que la vida no se terminará en el momento de nuestra muerte natural. Si no fuera por esta idea no tendríamos la energía para vivir.

Algunas personas piensan que continuamos viviendo a través de nuestros hijos o consagrando nuestras vidas al servicio del país o la sociedad en general. Pero eso no es exacto. Si supiéramos efectivamente que cuando esta vida termine, sería el fin de nuestra existencia y además, que la tierra dejaría de rotar en poco tiempo, o en otras palabras, si tuviéramos conocimiento que no somos eternos, no tendríamos la energía para vivir.

Todos fuimos creados con el entendimiento subconsciente que somos eternos. Nuestro origen es el Creador y por lo tanto poseemos una parte de Él que es perpetua. Por una parte, somos similares a los “animales mortales”, pero podemos avanzar por encima de su nivel a otro nivel más elevado llamado “humano” (o hablante), porque tenemos la sensación de ser eternos. Sin esta sensación nunca habríamos evolucionado a un nivel más elevado que los animales que se desplazan a cuatro patas.

Para desarrollarnos como “seres humanos” y alcanzar el nivel “hablante”, debemos percibirnos como criaturas inmortales. El Creador nos provee esta sensación y eso es lo que hace que un ser humano sea diferente a un animal.

El mundo interior de una persona empieza con su conexión subconsciente con el Creador y su sensación de vida eterna. Ser “humano”, Adam, significa “semejante al Creador” (en hebreo, Adam significa semejante). Es por eso que todas nuestras decisiones, aspiraciones, estrategias e incluso los intentos de suicidio se originan en nuestra creencia interna de nuestro estado eterno.

(Extracto de la lección sobre el artículo El cuerpo y el alma, correspondiente al 24 de noviembre 2009)

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De la lección del artículo “Cuerpo y Alma, 24/11/2009

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