El Libro del Zóhar nos muestra el camino a un pozo de agua viva

laitman_2008-11-13_6709[1]Al leer El Libro del Zóhar, hay que entender que habla solamente sobre la conexión entre nuestras almas y sobre el único sistema general que existe del cual formamos parte. El Zóhar nos habla sobre los diversos grados de conexión y sobre las acciones que nos vinculan. Es expresamente por esta razón que emplea nombres de personas y objetos de este mundo, así como nombres de ángeles, Sefirót, Partzufim y otros objetos espirituales. El único enfoque en todo esto es la correlación de los deseos y el lector debe imaginarse dentro de esta red de conexiones. Entonces El Libro del Zóhar empezará a influirlo.

Intenten sentir que se encuentran dentro de un mundo de fuerzas y deseos, en el campo que nos conecta. No hay ni una sola mención de nuestro mundo, sino que todo habla sobre la conexión interior entre las personas. Sólo imagina que todo lo que se describe es sobre ti: eres tu que asciende y desciende a lo largo de los grados espirituales, relacionándote a las diferentes partes de Zeir Anpin que se llaman: Jacob, Noé, David, Abraham, Isaac, etc. ¡Todo eso eres tú! El resultado será que verás toda esta imagen ante ti.

El esfuerzo que realicemos por penetrar dentro de esta imagen es lo que la creará en nuestro interior, porque eso es lo que atrae la Luz Superior hacia nosotros. Por ejemplo tomemos el siguiente extracto:

Existen dos aguas en tu hueco y están escurriéndose de tu pozo. El hueco es un espacio vacío que no deja salir agua, y el pozo es el agua derramándose ligeramente hacia afuera. Pero ambos están en un mismo lugar y representan a Nukva (la creación, Maljut, el corazón o el deseo). Hasta que ella se una con su esposo, el Creador, está allí como un hueco vacío, como un mendigo que depende de todos. Pero cuando ella se une a Él se convierte en un pozo lleno de agua. El pozo se llena con el agua de arriba, de Zeir Anpin, el Creador, y su agua se derrama en las almas de los justos.

Cada persona debe imaginar que esto está escrito sobre él/ella y su estado. Ya sea que es un hueco vacío o un pozo lleno de agua;  eso depende de su habilidad de conectarse con otras almas o puntos en el corazón. Sin embargo,  todo el sistema existe en el deseo de la persona.

Si la persona se siente como un mendigo que no tiene nada, (así se siente la persona cuando llega a la Cabalá) entonces su deseo lo hace sentir como Nukva, un deseo de ser llenado, opuesto al Creador. La persona debe darse cuenta de que solamente puede recibir el llenado en la medida que corrige su deseo. Así el hueco vacío se convertirá en un pozo lleno de agua, deseando llenar a los demás y al Creador. Es de esta forma que una persona se convierte en una fuente eterna de donde fluye agua viva.

(Extracto de la lección sobre El Libro del Zóhar, correspondiente al 13 de noviembre 2009)

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De la lección del Zohar, 13/11/2009

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