El momento de la verdad

laitman_2009-08_6304[1]Pregunta: Si todo mi yo consiste del deseo de recibir placer, ¿entonces quién está observando en mi las vueltas y vuelcos de este deseo desde un costado?

Respuesta: Efectivamente, si yo soy el deseo de disfrutar, sólo yo puedo comparar la intensidad de sus manifestaciones particulares.

Sin embargo, si tengo “el punto en el corazón”, que es el embrión de mi alma, una parte del Creador de Arriba, una partícula del deseo de otorgar, un grano de verdad, es precisamente al comparar con este punto que empiezo a valorar y sistematizar todo lo demás. Entonces, descubro que yo mismo no soy ya capaz de estar de acuerdo con nada que no tenga una relación con este punto.

La persona llega a la Cabalá con el punto en el corazón que se convierte en su punto de referencia para el resto de su vida. Ya no se sumerge en cálculos comparativos de los deseos egoístas, no persigue la máxima ganancia con respecto al dinero, el honor, el poder y los demás “valores” de este mundo. No, ahora compara todo con la verdad, con el punto espiritual que se ha despertado en él.

Esto lleva a la persona a un nuevo nivel que guarda nuevas expectativas. Después de todo, ahora siente que sin el método de la Cabalá, le será imposible desarrollar su punto e incluye todo lo demás dentro de éste. Este punto se convierte ahora en su criterio de prueba y la norma que va a calificar todos sus deseos.

(Extracto de la lección sobre el Prefacio  a la sabiduría de la Cabalá, correspondiente al 20 de noviembre 2009)

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