Esforzarse por sentir la eternidad.

img_8378[1]La ciencia de la Cabalá está oculta de nuestros sentidos y de nuestro intelecto. Pertenece a otra dimensión y no podemos percibirla o investigarla directamente.

A diferencia de los animales que no pueden entender la música creada por un ser humano, nosotros poseemos una poderosa imaginación y la propiedad básica que se llama el punto en el corazón que nos permite transformarnos. Con este fin estudiamos Cabalá, sencillamente mantenernos en contacto con la eterna sabiduría. Este es nuestro trabajo más importante en este mundo.

No importa qué tanto la persona desee adentrarse en la Cabalá o qué tanto entienda. Simplemente estudiar la sabiduría eterna de la Cabalá, que va más allá de este mundo y por encima del estado inconsciente, es una expresión del deseo de salir fuera de este mundo, y ya de por sí es una gran expresión intemporal. Cada momento que se pasa estudiando Cabalá con la intención de acercarse a una nueva realidad y sacudirse la inconsciencia es un momento bien aprovechado.

Está escrito que después de la muerte del cuerpo, sólo se le hacen dos preguntas al alma: “¿Has estudiado la Torá?”, “¿Has esperado la salvación?” La pregunta “¿Has estudiado la Torá?” significa: ¿Has intentado atraer la Luz que regresa a la Fuente? Y la pregunta “¿Has esperado la salvación?” significa: ¿Creíste que la Luz iba a hacer para ti este trabajo y te esforzaste por transformarte en un ser “otorgante”?

Si la persona atiende un poco la sabiduría de la Cabalá y la estudia, adelanta a todo el grupo de almas que está alrededor de ella, en el sistema común llamado, “Adam”.

(Extracto de la lección sobre La sabiduría de la Cabalá y su esencia, correspondiente al 16 de noviembre 2009.) 

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