La influencia particular del Libro del Zohar

hebToda nuestra percepción se basa en la comparación que hacemos entre lo que percibimos ahora y lo que percibíamos en el pasado. Cuando nacemos, nuestros padres y parientes nos dan algunos modelos de percepción para con ellos aprender más adelante a reconocer el mundo y todo lo que existe en él.

Estos modelos permanecen en nuestra memoria y nos permiten ver cuáles imágenes de la realidad son semejantes a ellos y determinar de lo que se podría tratar. De esta forma, cuando nos encontremos con algo nuevo, lo compararemos a todo lo que está almacenado en nuestra memoria.

Entonces, ¿cómo podríamos percibir la espiritualidad si no tenemos el modelo interior? La espiritualidad se encuentra frente a nosotros incluso ahora, pero no la sentimos, ni la percibimos porque no tenemos nada con que compararla. Tal vez está atravesándonos, entrando en nuestros sentidos, pero no la reconocemos porque nuestra memoria no guarda los modelos o imágenes apropiados. No contamos con ningún punto de comparación y por lo tanto no podemos identificarla.

Cuando leemos El Libro del Zohar, empieza a influirnos; su texto nos muestra sus imágenes y modelos interiores. Aún no vemos el Mundo Espiritual pero empezamos a entender cómo son las diferentes cualidades espirituales, lo que está arriba y lo que está abajo, lo que está adentro y lo que está afuera, lo que es más débil o más fuerte, lo que es rojo o lo que es blanco y lo que es una cualidad como Jesed.

El Libro del Zohar empieza a formarnos con estos modelos, así como formamos a los niños. Esto nos permite entender la imagen espiritual y a dividirla en elementos conocidos.

Entonces vemos algo muy interesante: hemos estado viendo está imagen, pero sin reconocer nada de ella. ¡Y esto es sencillamente asombroso! La espiritualidad estaba aquí mismo, pero no la percibíamos porque no teníamos los modelos interiores para ello.

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