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El arco iris dentro de mí

laitman_2009-05-xx_ny_4848El Zóhar, (todo lo que leo en este libro debo buscarlo dentro de mí): Y el Creador (la fuerza general de otorgamiento, en la medida que puedo imaginarla), le dijo a Noé (mi deseo interior de volverme como el Creador): “He puesto Mi arco iris en la nubes”. “He puesto”, alude a que la puso incluso antes, porque el arco iris es una “piedra angular”. Y la piedra angular fue colocada en su lugar antes de la creación del mundo, pues el mundo se fundó en ella y por lo tanto está escrito: “He puesto”, en tiempo pasado

Está escrito: “En el firmamento”. De lo que existe en el firmamento está escrito: “Y escucharé el sonido que hacen sus alas”. Estos son los cuatro más grandes y altos animales sagrados sobre los que reposa el firmamento. Sus alas se conectan, ocultando sus troncos. El firmamento es la frontera de la segunda restricción, llamada Parsa. Está sobre los cuatro grandes animales, Jesed, Gevura, Tiferet, y Maljut.

Dentro de nosotros existen fuerzas que se llaman Jesed, Gevura, Tiferet, y Maljut, o cuatro animales en el nivel animado. Está el “firmamento”, que separa estas fuerzas de otras fuerzas. Pero son solamente eso: fuerzas.

Todo lo que sentimos ahora lo dibujan para nosotros estas cuatro fuerzas en nuestra pantalla interior. Nuestra meta es trasladarnos de las imágenes externas en la pantalla a las fuerzas mismas. Entonces seremos capaces de alcanzar la raíz de nuestra realidad, empezar a cambiarla y llegar a la Fuente.

El mundo espiritual es un mundo de fuerzas. Es solamente cuando existimos en el mundo corporal que imaginamos estas fuerzas como imágenes corporales. Sin embargo, al final la realidad total imaginada se disipa en la nada.

(Extracto de la lección sobre, El Libro del Zóhar correspondiente al 09 de diciembre 2009)

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¡Y ahora mírate a ti mismo!

laitman_2009-02-20_5900Pregunta: ¿Qué es el rompimiento de los Kelim, cuando las cualidades del Creador penetran en las cualidades del ser creado?

Respuesta: Fui creado como un receptor y de lo único que entiendo es del llenado. La Luz Superior me ha influido y suprimido: me ha mostrado el atributo de otorgamiento y ha instilado la vergüenza por mi egoísmo. Todo eso lo realizó en mí la fuerza de la Luz. Cuando veo la Luz, estoy dispuesto a imitarlo. Sin embargo, por dentro sigo siendo el mismo que era antes.

Es como si me encontrara en un grupo muy docto de gente que habla de música, literatura y arte y yo quisiera ser como ellos. Estoy muy orgulloso de mi mismo y cuando pienso en cómo era antes de llegar aquí me siento avergonzado. Pero, en cuanto me voy de allí y veo que todo se permite: que no existen los deseos vergonzosos, que está bien mentir y dedicarme a toda clase de vilezas, empiezo a pensar y actuar de esta forma creyendo que es la verdad de la vida.

En otras palabras, el ser creado estuvo bajo la influencia de la Luz, pero esa no es su esencia interior, no es la corrección. Necesitamos la oscuridad para empezar a brillar como la Luz y corregir toda la vileza que hay en la creación. El deseo egoísta que inicialmente fue opuesto al Creador necesita corregirse, no solamente restringirse.

¿Así es que cómo se puede engañar el ser creado para que lo haga  y forzarlo a revelarse? Es como si molestaras a alguien continuamente hasta que te muestra su verdadero carácter. Eso es precisamente lo que le pasa a la creación cuando ocurre el rompimiento de los Kelim (cualidades).

Sin embargo, la creación no sabe nada sobre esto. Existe bajo la influencia de la Luz. Es como si me adhiero a un buen grupo de personas y entonces yo también empiezo a sentirme respetable, limpio y digno. De pronto, me dan alguna tarea y toda la verdad se revela: todo el mundo descubre quien soy yo. Imaginen la vergüenza que experimento por ello. Yo quiero hacer lo mismo que ellos, recibir para el otorgamiento, pero llegada la hora de la verdad, todo mi mal se revela.

El Creador y el ser creado se sitúan uno al lado del otro y están separados por una delgada barrera que se llama Parsa. Si rompemos esta pared, la creación revelará todo el mal que vive en ella, en comparación con la bondad que existe en la Luz. Parecía que estaban cerca, pero de pronto la pared (Parsa) entre ellos se rompió y ahora están uno frente al otro.

Puedes ver cuan bondadoso y dadivoso es el Creador, ¡pero, mírate a ti mismo! Sin esta revelación de tu naturaleza que contrasta con la del Creador no podemos alcanzar la semejanza con Él.

(Extracto de la lección sobre El prefacio a la sabiduría de la Cabalá, correspondiente al 09 de diciembre 2009).

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Uno a uno con el Creador

rav_2008-11-07_blackpool_lesson_19_wSupongamos que entiendo que mi vida es una película y yo revelo Sus mandatos, a través de los cuales instila esta imagen en mí. De sus mandatos llego hasta Él, como está escrito, “Te conoceré a través de Tus acciones”. Empiezo a conocerlo y a revelar el plan de la creación, entendiendo lo que Él quería cuando creó toda está película imaginaria dentro de mí.

Quería que volviera a Él, regresando por el camino de mi creación: de la pantalla externa a las fuerzas; de las fuerzas a Sus pensamientos; de sus pensamientos hasta Él. Eso significa subir por los grados de los mundos espirituales, desde el mundo de las acciones hasta el mundo de los pensamientos, después al mundo de las intenciones, más tarde al mundo de la unidad y finalmente a Él.

Por consiguiente no tengo elección en lo que respecta a mi progreso. Necesito un libro que sea mi instructivo y guía, así como la ilustración del proceso que prepara el camino para que yo pueda aferrarme a las formas de la pantalla externa. Por eso los cabalistas me hablan sobre el uso de las palabras de nuestro mundo y necesito descifrar este significado. ¿Pero cómo lograrlo? No es diferente de la forma en que un recién nacido aprende todo en nuestro mundo.

Por esta misma razón, los cabalistas me dan unas cuantas recomendaciones que intento llevar cabo. Estos intentos al final me darán la capacidad de entrar en el mundo espiritual. Únicamente el esfuerzo cuenta, ya que efectivamente no puedo hacerlo yo mismo. Está escrito: “Me afané y encontré”.

Nuestros esfuerzos se deben realizar para este propósito: imaginar que todos somos una persona y el Uno que nos influye es la única fuerza y voluntad. Debe existir una imagen general de nuestra parte y una de la Suya. Así es como prepararemos el camino que nos conduzca a encontrarlo y a eso le llamamos Cabalá práctica.

La sencilla lectura de El Zóhar sin explicaciones y esclarecimientos influye en la persona y le comunica la dirección interior. Es una inmersión emocional en donde uno busca por qué habla este libro. Es como un niño: no crece porque entiende que tiene que crecer, sino por el esfuerzo que realiza. Adquiere el entendimiento más adelante, como un resultado.

(Extracto de la clase sobre El Libro del Zóhar, correspondiente al 9 de diciembre 2009).

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La página diaria 08/12/2009

haverimEn ninguno de nosotros hay alma. Las almas están entre nosotros, son esa red de conexión entre nosotros que debemos revelar. Y la petición para que exista esta conexión entre nosotros se llama “Rezo del público”.

No puede haber un rezo de corrección a no ser que sea un “rezo público”. Por eso, si nosotros estudiamos, hablamos sobre correcciones, pensamos en transformaciones, tenemos que imaginar todo esto únicamente en el contexto de la conexión entre las almas. ¿Qué almas tenemos en estos momentos? Las almas son algo superior, son la carencia, ya reformada, de la conexión con los demás. Las almas son lo que despierta entre nosotros, entre nuestras carencias, si es que cada uno de nosotros quiere conectarse a los demás. La tendencia a estar conectado a los demás es la correcta carencia. Y si esta carencia se rectifica, se forma de ella el cuerpo del alma, y el llenado que se recibirá luego en ese cuerpo, se llamará la Luz del alma.

Por eso es que en ninguno de nosotros hay alma. Nuestras almas son la medida de conexión entre cada uno de nosotros y todos los demás. Es decir, si hay delante de mí siete mil millones de partes, si hay delante de mí otras almas, otros deseos de espiritualidad, entonces mi deseo es conectarme con ellos para llegar a un solo Kli. Mi tendencia a la conexión con ellos, se llama “Cuerpo del alma”.

Es decir, no hay en ninguno de nosotros ni la vasija del alma ni la Luz del alma. Las almas están entre nosotros, son esa conexión de red entre nosotros que debemos revelar. Y la petición para que exista esta conexión entre nosotros se llama “Rezo del público”.

En estos momentos no tenemos una carencia concreta de unión con los demás, pero cuando nosotros pedimos una carencia verdadera de unión entre nosotros y la recibimos desde Arriba, llega el llenado a esa carencia, y comenzamos a sentir la relación mutua entre nosotros. Y después, dentro de la relación recíproca entre nosotros, dentro de la Luz de Jasadím (de misericordia) se revela también  la Luz de Jojmá (de sabiduría): la noción sobre quién nos creó, quién creó la unión entre nosotros, quién se viste en la Luz de Jasadím, en la Luz que otorga, en nuestro deseo de otorgar, lo que se llama “el Creador”.

Por eso conviene esforzarse sin cesar en convencernos a nosotros mismos, en aclararnos a nosotros mismos, que las correcciones se efectúan entre nosotros, entre nuestros deseos de llegar a la adhesión con el Creador. No importa cuánto estén corruptos o analizados; lo principal es que hay de qué empezar, que existe el punto en el corazón, y de él se empieza. Y todo el resto es el “Rezo Público” – cómo llego al pedido de descubrir la conexión entre nosotros, entre esos puntos en el corazón.

Y si llegamos a este pedido, no hay quién pueda parar nuestro rezo, ya que la respuesta se recibe siempre únicamente por medio del “Rezo Público”. Por lo tanto, las almas necesitan conectarse al público y el público tiene que elevar su pedido a la “Nukva” (tr. hembra) y en acuerdo con esto, “Nukva” podrá recibir el llenado del “Yesod”. Así trabaja el sistema.

Enfrentar las obstrucciones correctamente

Pregunta: ¿Cómo tratar los fuertes deseos que descubro que me dominan, tal como el control y el honor, etc.?

Rav: No hay nada que hacer. Pero de ninguna manera hay que destruirlos. Sino que sobre esos deseos, sobre todas las cosas que me llevan de un lado a otro, por sobre todos los pensamientos que me desgarran la cabeza, por sobre las corridas, etc., yo tengo que agrandar una sola cosa: la importancia de la Meta. O sea, no tratar los problemas en sí; yo no soy un medico, no tengo la fuerza para enmendarlos. Yo sólo tengo que agrandar la importancia de la Meta. Es decir, sobreponerme a los problemas, como si no les prestara atención, y por encima de ellos, referirme a la Meta; exigir de la sociedad que me proporcione la importancia de la Meta, la importancia de la espiritualidad, la importancia del otorgamiento, la importancia de la adhesión, la importancia de la conexión, el amor y demás.

Si esos deseos reciben de esta manera su debida forma, si cada vez que estos deseos y pensamientos me asaltan, yo me ocupo de acrecentar ante mis ojos al Creador, al otorgamiento, a la conexión entre nosotros, entonces todos los malvados que se revelan en mí –todos los pensamientos, las obstrucciones-  le darán cada vez, una forma especial a mi dirección hacia el prójimo. Y entonces mi intención de llegar al otorgamiento, al Creador, no será vana, sino que recibirá una forma especial, una intensidad especial, tendrá algo en ella.

En otras palabras, nosotros convertimos el odio en amor. De no ser así, el amor no tendría forma. ¿Qué es lo que amas?, ¿cómo?, ¿por qué?, ¿de dónde?, ¿qué recibes de esto? La Luz Superior es simplemente una fuerza prima. No obra sobre un estado vacío, sino que convierte tu mal en bien. Ese odio, ese rechazo, esas obstrucciones, esas confusiones, las convierte en bien. Por eso no borramos todas esas cosas, sino que lo único que necesitamos es anhelar la Luz que reforma. Esto es lo que exigimos, por encima de todas las obstrucciones. ¿Y qué hay con las obstrucciones? Por el contrario, que se intensifiquen más y más. Ya que si no llegan, ¿qué convertiremos en bien?