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No andes solo

solitude_thumbEl Zóhar: Está escrito del pecador Bilam: “Andaba solo… como una serpiente en el sendero”, como una serpiente que repta sola, y un cuervo en laberintos tortuosos. De igual modo Bilam se fue solo, para atraer el espíritu de impureza.

Pues todo el que anda solo en sitios determinados, incluso en la ciudad, en lugares conocidos, atrae sobre sí el espíritu de impureza.

Y por eso está escrito: “Un hombre no debe andar solo en el camino o en la ciudad”, sino acompañado de otros y en donde las personas viven, van y vienen.

Y también: “Y por eso un hombre no debe andar solo durante la noche ya que es entonces cuando las personas no se encuentran.

Todo esto es para decirte: Únete a tus amigos. Los cabalistas están diciendo que no puedes embarcarte solo en el camino espiritual. Si quieres andar por el camino, pero el camino es oscuro y no puedes ver nada porque no hay Luz (el atributo de otorgamiento, aún no te has conectado al sistema espiritual, a otras almas), entonces no debes salir de tu “casa” solo. Estás en la oscuridad porque estás solo.

No debes dar ni un solo paso; no te será de provecho porque aún no eres capaz de unirte a los otros a pesar de tu egoísmo. No debes dar ni un solo paso, porque este paso no lo harás en la dirección correcta: hacia el otorgamiento, hacia el amor, hacia el Creador. Primero, debes unirte con los otros y después salir afuera. Y una vez que te unas a ellos verás que afuera no es de noche, sino de día.

Ahora demos un paso atrás y preguntemos: ¿Qué significa todo esto? El Zóhar no pretende asustarnos con historias de terror. Más bien, es un libro sagrado que nos dice la forma correcta de corregir nuestras almas. Debemos abrir este libro con el deseo de corregir todas esas fuerzas dentro de nosotros, todos los deseos y cualidades de las que leemos. Todas ellas están en nuestro interior.

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El egoísmo es nuestro gran enemigo

massive_thumbCuando leemos El Libro del Zóhar tenemos que recordar que, No existe nadie más aparte de Él y Él es Bueno y Bienhechor. Es la única forma en que debemos ver nuestras vidas y todo lo que sucede en el mundo. Tenemos que entender que solamente existe una fuerza detrás de todo ello.

No existe el diablo o los malos espíritus tratando de atraparnos, arrastrarnos al infierno y hacernos arder en el fuego eterno. Cuando El Zóhar describe diversas criaturas malignas es para mostrarnos cómo se siente una persona que revela las fuerzas egoístas en su interior. Siente como si estuviera ardiendo en el infierno y desea escapar del control de estas fuerzas horrendas, oscuras, que lo controlan. Se da cuenta que le impiden avanzar hacia el Creador, pero no puede pelear contra ellas y se ve forzado a seguirlas.

El Ángel de la Muerte llega hasta una persona y le acerca la espada cuya punta tiene una gota de veneno mortal, y la persona obedece, abre la boca y toma el veneno. El Zóhar explica que el Ángel de la Muerte es nuestro deseo egoísta en su forma más cruel y terminal. Todas estas cualidades residen dentro de nosotros y nos están matando. No hay nada peor que este estado, aunque no estemos conscientes de ello.

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La Cabalá es una ciencia sobre el alma

laitman_2009-04_9136_wEn la sabiduría de la Cabalá, estudiamos el alma, el sentido que revela al Creador. De hecho, el Creador sólo creo este sentido específico, este espacio específico y nada aparte de esto.

Ahora mismo, percibimos nuestras vidas con el mismo sentido, pero en forma oculta. Esta es la razón por la que nos referimos a nuestra vida corriente como nuestro cuerpo, esta vida y este mundo. Sin embargo, en realidad, el Creador sólo creo un deseo. Y todo El Libro del Zóhar describe cómo podemos trabajar con este deseo para reconocer el lugar en donde tenemos libertad de elección, donde podemos trabajar y hacer esfuerzos para revelar este sentido o este deseo y entonces percibir la verdadera vida en él. Esto no sucederá sin nuestra participación.

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De la lección del Zohar, 22/12/2009

La espiritualidad se alcanza mediante el esfuerzo

out.jpg_thumbAl leer El Libro del Zóhar, de inmediato debemos traducir todas las palabras y nombres en dos nociones (cualidades, fuerzas, categorías) que lo abarcan todo; estas dos nociones son la Luz y el deseo. Cada persona tiene que decirse a sí mismo: todas estas palabras son diferentes deseos y cualidades que existen dentro de mí. Tengo que reconocerlas en mi interior y utilizarlas como un ejemplo, porque a través de ellas, el Creador me muestra la estructura de mi alma, mi mundo, mi estructura interna, y todo lo que existe, que Él creo. Él me revela el estado eterno que hay en mí.

Así es como debemos intentar ver de lo que El Zóhar nos habla. Y no debemos desesperarnos porque todo lo alcanzamos a través de nuestros esfuerzos. Tan pronto como cada uno de nosotros realice la suma necesaria de esfuerzos, revelará su Mundo Superior.

No importa que tan confundidos estemos durante la lección, que tan “entumido” es nuestro estado, que tan incapaces nos sentimos en la mente y el corazón (en el entendimiento y la sensación), ninguno de estos esfuerzos dependen de nosotros. Debemos agradecer al Creador por darnos la oportunidad de estar frente a este libro.

Los cabalistas llaman a El Libro del Zóhar, sencillamente “El Libro”, enfatizando así que no existen otros libros aparte de este. Es porque el libro se refiere a una estructura, un sistema, un método que revela al Creador a la creación.

No depende de cuan preparada está la persona para la lectura del libro; depende de su alma. Sin embargo, se encuentra ahora en el mejor estado posible para él y está sentado frente al libro y empieza a escuchar la lección sobre El Zóhar. Eso significa que es capaz de revelarlo.

El Zohar nos devuelve la consciencia

rav-2008-09-12_congress-odessa_3771_wEl hombre es un mundo pequeño. Todo el mundo, todo el Universo, todo lo que veo, está dentro de mí. Todo existe solamente dentro de mi deseo. Por lo tanto, alcanzar la corrección final (Gmar Tikún) significa abrir completamente mi deseo a todas las posibles percepciones. Quiero aumentar mi deseo hasta el máximo y sentir en él todo lo que se pueda sentir. Esto será el final de mi corrección.

Ahora veo a mí alrededor a la gente, los animales, las estrellas; todos son mis deseos divididos en inanimados, animales, vegetativos y humanos. Tengo que anexarlos a todos en mí y sentirlos dentro de mí, además de otros cuantos mundos que todavía me serán revelados. Tendré que incluir todo eso en mi percepción interna. Entonces, mi realidad no estará separada en formas internas y externas; lo percibiré todo como una unidad.

Existe mi deseo, no hay nada más que él. Dentro del deseo existen unas cualidades llamadas: David, Abraham, Isaac, Moisés, José,  las líneas derecha e izquierda,  el riachuelo que fluye del jardín del Edén, Ima, Bina, arriba el Paraíso, abajo el Infierno, y muchas más.  Todo esto existe dentro de mi deseo. Es imposible imaginar y pensar fuera del deseo, porque es lo único que ha sido creado por el Creador.

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Primero tengo que empezar a conocer mi deseo. Porque ahora vivo en él sin saber cómo. Le utilizo y a su vez me controla. Mi vida es como la mascota que corre dentro de una rueda y yo ni siquiera estoy consciente de ello.

El Zohar empieza a devolverme la consciencia.

(Extracto de la lección sobre El Libro del Zóhar, correspondiente al 21 de diciembre 2009).

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Un viaje al mundo de los deseos

laitman_2009-05-28_8354_wLeyendo el libro del Zohar hay que intentar con todas las fuerzas alejarse de las imágenes terrenales que surgen en la imaginación. Tenemos que luchar contra la tentación de materializar los conceptos y pensar sólo en lo único que fue creado: el deseo, dentro del cual actúan sólo dos atributos: la recepción y el otorgamiento, que vienen en toda una diversidad de estilos.

Este deseo común se divide en muchos deseos individuales. Porque la Luz le influye y dentro del deseo se manifiestan diferentes atributos dispuestos, que se inclinan al otorgamiento o a la recepción en diversos grados. Diferentes deseos establecen entre ellos las diversas conexiones, entran en las confrontaciones, la adhesión o el conflicto. Sin embargo, se habla sólo sobre nuestro deseo: el único material de la creación, lo único que fue creado por el Creador. Sobre el deseo influye la Luz y dependiendo del grosor (Aviut) del deseo, percibe en diferente manera la influencia de la Luz y se ajusta a la Luz.

Precisamente sobre la influencia de la Luz sobre el deseo habla el Zohar, aunque  no suele mencionar a la Luz como causa de origen, y sólo habla sobre lo que sucede en el deseo. En nuestro mundo vemos sólo las acciones, que son las consecuencias de la acción de la Luz, y consideramos  todo como las acciones comunes, sin ver su causa de origen.

Bajo la influencia de la Luz, dentro del deseo, ocurren muchas acciones. Una pequeña parte de ellas procede del mismo deseo y se denomina el libre albedrío. Podemos discernir este deseo libre de entre toda una colección de otras acciones y si lo dirigimos correctamente, se llamará “el ser humano”.

Por lo tanto solamente estamos hablando sobre los grados de cualidades dentro del deseo. No existen imágenes que podamos imaginar.

(Extracto de la lección sobre El Libro del Zóhar, correspondiente al 21 de diciembre 2009).

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Empezando la lectura del libro del Zohar

problema-1_100_wpA menudo al empezar la lectura de El Libro del Zohar la persona está adormilada y a partir de allí tiene que empezar a ponerse a tono con la lectura para  penetrar en el material. Dependiendo de qué tan correcta sea la intención de la persona, cómo se sitúa, da un giro y se dirige a un curso en particular, avanzará más en la dirección correcta durante la lectura del libro. Por eso es importante apartarse de las sensaciones y pensamientos terrenales y reenfocarlos a la forma en que está escrito El Libro del Zohar.

Hay muchas maneras para organizarse y prepararse para leer el texto de El Libro de Zóhar. Esta es una de ellas:

Solamente fue creada una cosa: el deseo de llenarse con la luz del Creador. Este deseo dentro de la persona se  puede llenar al volverse mucho más grande, fuerte y poderosa que las demás personas. Alternativamente, el mismo deseo pude llenarse fuera de la persona, al llenar a los demás. En ese caso, entre más llene a los demás, más estará llena con la sensación del llenado de los otros. Al medir este llenado dentro de sí,  la persona misma se llena.

En ambos casos usa el espesor del deseo, todos los cinco niveles (o capas) del deseo, pero o lo hace para sí misma o para los demás. El Zohar habla sobre las sensaciones que se tienen en el deseo del otorgamiento. El Zohar dice, que el deseo de llenarse a uno mismo es antinatural, porque lo natural es el Creador. Y el Creador, el atributo de otorgamiento, es contrario a la forma en que uno se ha acostumbrado a sentir ya que nacimos con esta percepción.

(Extracto de la lección sobre el Libro del Zóhar, correspondiente al 21 de diciembre 2009)

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Acceder correctamente al libro del Zóhar- Página diaria 07/12/2009
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Lección diaria de Cabalá correspondiente al 22 de diciembre 2009

El Libro del Zóhar, Capítulo “Y Jacob envió, Punto 75
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Lección 35 sobre el Prefacio a la sabiduría de la Cabalá, Punto 84
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Introducción al Libro del Zóhar, Punto 9
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Por Sus acciones, conozco a la Fuerza que opera la realidad

laitman_2009-05-27_8216_w[1]El Zóhar habla sólo del deseo y de lo que sucede en él. Mis amigos son también mis deseos, aspiraciones, para conectarnos entre nosotros y revelar al Creador. Los deseos que operan en contra se llaman: mis enemigos.

Así divido toda la realidad. No existe tal cosa como “este mundo” o “el mundo futuro”; sólo mi deseo, nada más. Tenemos que acostumbrarnos a estas definiciones y no mirar el mundo de otro modo. Hay que eliminar la costumbre que tenemos desde nuestro nacimiento de ver el mundo como una estructura que existe fuera nosotros. Debemos sentir que ya hemos tenido bastante de esa falsa percepción y deseamos regresar a la verdad. Ya no queremos seguir viviendo dentro de esta ilusión.

Quiero entender mi deseo y revelar la fuerza que actúa dentro de él. A esta fuerza la aprehendemos a través de sus acciones. Por eso es que El Zóhar explica la forma en que mis deseos se conectan entre ellos y cómo éstos influyen el uno al otro. Al aprehender lo que sucede en mis deseos, empiezo a entender esta fuerza.

Esta fuerza no puede revelarse ella misma; solamente se revela a través de sus acciones dentro de los deseos. Por ejemplo, ¿cómo reconozco un imán?  Porque atrae las piezas de metal. Para identificarlo, tienes que ser inteligente y entender la secuencia de causa y efecto. Si se lo muestras a un pequeño, pensará que estás realizando milagros.

Percibimos los fenómenos a través de la causa y el efecto, por medio de la reacción de la materia así como de las consecuencias. No podemos ver la corriente eléctrica, sino sólo sus efectos, como mover o hacer rotar algún aparato. Por lo tanto, percibimos solamente las manifestaciones, pero no podemos conocer la esencia, incluso si se trata de nuestra propia esencia. Por eso El Zóhar nos explica todos los fenómenos dentro del deseo común.

El problema está en que los cabalistas no tienen otras palabras a su disposición más que las palabras que pertenecen a este mundo;  por eso emplean el lenguaje de las ramas. Utilizan las palabras que describen cosas de este mundo para hablar de cosas del reino espiritual. Es una verdadera bendición que exista este lenguaje, ya que nos permite entrar en la espiritualidad independiente y voluntariamente, aprendiendo a entenderlo de fuera hacia adentro.

¿Cómo puedo saber sobre la espiritualidad si me encuentro afuera y no sé ni entiendo nada sobre ella. En lo relativo a la espiritualidad, soy como un bebé recién nacido. La diferencia estriba en que el bebé se desarrolla por instinto, impulsado por la Naturaleza (el Creador), mientras que nosotros tenemos que pedirle a Él que nos de la fuerza para avanzar a Él. Sin embargo, al hacerlo, ejercemos nuestro libre albedrío, la libertad de convertirnos en semejantes al Creador.

(Extracto de la lección sobre El Libro del Zóhar correspondiente al 21 de diciembre 2009)

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