El tiempo, el espacio y el “yo” están plasmados en nuestra percepción por una Fuerza

images_thumbEl Zóhar: Se sabe que todo está comprendido en “mundo, año y alma”.

Uno se percibe a sí mismo y al mundo a través de limitaciones llamadas, “mundo, año y alma”. Mundo es todo lo que uno percibe como el espacio que lo rodea, en el cual existe él y todo lo demás. “Año” es la secuencia de acciones, tiempos y estados por los que uno pasa, percibiéndolos como un orden de causa y consecuencia. Eso le da a uno la percepción de vida y el flujo de tiempo. El alma es la persona que siente que existe y vive dentro del espacio y el tiempo.

Entonces, está la persona, el mundo que lo rodea y la percepción de una realidad cambiante: mundo, año y alma. Así es como todos percibimos nuestra existencia. Sin embargo, en la realidad, las limitaciones de “mundo, año y alma” no existen. Son toda la Fuerza Superior que plasma esas sensaciones, coordenadas y fronteras dentro de nosotros.

En la ciencia de la Cabalá aprendemos que hay Maljut y Bina. Cuando percibimos nuestra existencia en Maljut, sentimos que estamos de pié en la tierra, cuando percibimos nuestra existencia en Bina, sentimos que estamos en las nubes, y cuando percibimos que estamos situados entre Maljut y Bina, sentimos que estamos entre el cielo y la tierra,

Las Fuerzas Superiores plasman para nosotros todo el mundo que nos rodea y nuestra existencia en éste. Son como vectores en una pantalla de computadora, dándonos una sensación de tiempo y espacio, que consiste de muchos objetos. Sin embargo, todo esto son sólo fuerzas que nos ilustran una imagen tridimensional, en colores.

Todo esto es, de hecho, una fuerza, pero sus influencias están presentes en nosotros de forma que los separa en tiempo, espacio y movimiento, o como El Libro del Zóhar dice, en mundo, año y alma. Como resultado, sentimos que existimos en un mundo donde todo se mueve y existe en forma continua.

Sin embargo, todo esto es la influencia de una fuerza sobre nosotros. Es esta fuerza que crea todas estas diversas impresiones, dándonos una sensación de nosotros mismos, un espacio tridimensional y el tiempo.

(Extracto de la lección vespertina de El Libro del Zóhar, correspondiente al 23 de diciembre 2009).

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