La grandeza empieza en lo más pequeño

profil_vniz_100_wpEn la espiritualidad una acción se valora por su fuerza y la ayuda que presta. Por ejemplo, la madre cuida de su hijo, tratando con toda su fuerza de llenar los deseos del niño. Lo mismo pasa en un grupo. Trato con gran esfuerzo de unirme con mis amigos para llenar sus deseos.

Al hacerlo, sentiré que los amigos también se rebajan ante mí. Ellos tienen una meta espiritual sublime y tienen la voluntad de anularse por ella y ayudarme tanto como pueden. La meta los impulsa a hacerlo, al igual que el amor mueve a los padres.

De esto podemos entender cómo podemos empezar a alcanzar al Creador. Inicialmente, no Lo revelamos como grande, sino como pequeño. Eso es así porque intencionalmente Él se disminuye para ayudarnos a alcanzar el avance espiritual. Un niño también ve a su madre como “una sirvienta” puesto que se pone a su total disposición.

Así es como revelamos también al Creador. Pero entonces gradualmente empezamos a entender que el Creador intencionalmente se expresa modestamente ante nosotros y rebaja Su grandeza para enseñarnos a otorgar.

(Extracto de la lección sobre el artículo del libro Shamati, correspondiente al 25 de diciembre 2009).

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