La herencia de Babilonia

laitman_2009-10_usa_0310_w[1]Pregunta: ¿Es posible esperar un futuro mejor cuando aún tenemos el sabor amargo de la crisis en la boca?

Respuesta: En efecto, nos encontramos en una situación que no terminará por sí misma. Ha comenzado el proceso que debe llevarnos a la corrección.

A pesar de todos nuestros intentos por ignorar lo evidente, gradualmente se nos muestra que existe algo en nuestra sociedad que es necesario corregir. La presión de la crisis nos está obligando a encarar su causa y el origen del verdadero problema.  Esta crisis tiene múltiples facetas y ha afectado a la familia, la educación, la economía, la sociedad y al individuo. Por lo tanto, la solución debe ser colectiva en lugar de arreglos localizados en esferas separadas.

En realidad existe una sola pregunta que enfrentamos hoy: ¿cuál es el objetivo de la Naturaleza en nuestra creación? O sea ¿cuál es el sentido de la vida?

Si descubrimos el propósito de nuestra existencia, podremos comprender hacia dónde nos llevan los procesos que se desenvuelven en la corriente del tiempo. Hoy estamos siendo despertados y nos planteamos esta pregunta cuando consideramos nuestra vida a través del prisma de la crisis. Entre más rápido respondamos a esta pregunta, más rápido nos elevaremos sobre nuestro estado actual. Cualquiera que tenga esperanzas en que a la larga todo volverá a la vida de antes se equivoca. Si la crisis retrocede temporalmente es tan sólo para regresar con mayor fuerza.

La Luz nos rompió en muchas partes y por lo tanto sólo Ella puede corregir el rompimiento. Sólo tenemos que quererlo, sentir la necesidad de la reunificación.

La misma situación se presentó por primera vez en la Babilonia antigua. En ese entonces, sólo una parte de los babilonios, que posteriormente se convirtió en el pueblo de Israel, comprendió que era necesario unirse y por algún tiempo logró hacerlo.

Hoy toda la humanidad debe comprender que se encuentra nuevamente en Babilonia. Excepto que ahora no hay literalmente a donde escapar unos de otros. Quisimos construir una torre hasta los cielos y fracasamos. Es el indicio de la crisis que nos muestra que lo único que nos falta es tomar consciencia que existe una Fuerza Superior que puede unirnos.

En la antigua Babilonia, Abraham llamaba a la unidad, sin embargo, las personas decidieron dispersarse. Hoy la dispersión puede tomar la forma de proteccionismo o aislacionismo tanto a nivel nacional como individual. Si seguimos ese camino, pasaremos por mayores sufrimientos hasta que nos demos cuenta que no es la respuesta.

Con otros intentos fracasados para resolver el problema de manera independiente, la humanidad lo comprenderá, gracias a la difusión de la ciencia de la Cabalá.

(Extracto de la preparación para la lección, correspondiente al 18 de diciembre 2009.)

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