La patente del placer eterno del Creador

vdochnovenie_100_wpPregunta: ¿Porque no podemos unir nuestros sentimientos a la mente?

Respuesta: La falta de armonía entre los sentimientos y la mente proviene de una raíz muy elevada: el Partzuf de Galgalta, que empezó a crear su Partzuf interior de AB, cuando hubo una discrepancia entre la percepción de la Luz (Dalet de-Itlabshut) y el tamaño de la pantalla (Gimel de-Aviut), la información del nivel 4/3. A partir de este momento, las Luces siempre están situadas en los lugares equivocados y hay inconsistencia entre la Luz (el llenado) y la pantalla (el deseo). Eso origina una sensación de carencia dentro de nosotros.

Por ejemplo, tengo llenado en el tercer nivel (Gimel de-Aviut) e información sobre el cuarto nivel de la Luz (Dalet de-Itlabshut). En otras palabras, sé que puede haber más de lo que yo tengo. Puedo imaginar un llenado que está en un nivel más elevado del que recibo ahora. Entonces, surge una diferencia entre lo que deseo y la realidad: lo que es y lo que puede ser.

Por consiguiente, nace la mente, que piensa en cómo obtener lo que no tengo ahora. Existe en mí, pero sólo como una posibilidad; todavía no la tengo. Supongamos que nunca he tenido un carro y tú me llevas a pasear en el tuyo. Me siento impresionado y ahora siento la diferencia en nuestros estados. Esto de inmediato activa un instrumento que se llama “la mente”. En otras palabras, se despierta la mente en ese punto en donde siento una carencia y quiero obtener lo que deseo.

Si la Luz Circundante (Or Makif, la Luz fuera de mi) no se colocara en oposición a la Luz Directa (Or Yashar, la Luz dentro de mi), entonces la mente nunca se desarrollaría en mi. Es por eso que todo nuestro ascenso ocurre por encima del odio y la carencia, que siempre se quedan. La “patente” del Creador se basa en el hecho que es imposible llenar un deseo egoísta. Siempre permanecerá vacío, todo Maljut del Infinito, pero nosotros edificaremos un nuevo espacio vacío encima: el espacio para el otorgamiento.

Nuestro placer provendrá de satisfacer a los demás y disfrutar su placer. Precisamente el hecho de que el deseo de recibir permanezca vacío, pero que nosotros erigimos nuestro otorgamiento por encima de éste, nos permite alcanzar el placer eterno.

Un deseo vacío constantemente me empujará hacia el otorgamiento y yo encontraré deleite en ello. Para ilustrarlo Rabash da el ejemplo de la reina que tiene mil sirvientes, pero desea alimentar a su bebé ella misma porque esto le proporciona placer.

(Extracto de la lección sobre el artículo La característica de la Cabalá, correspondiente al 10 de diciembre 2009.)

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De la lección del artículo “Prefacio a la sabiduría de la Cabalá, 10/12/2009

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