La unidad con los propósitos equivocados perjudica al mundo

rav_2008-11-14_sl_img_7133_wEl Zóhar: El Creador dijo, “He aquí un pueblo unido”, puesto que se habían asociado como uno solo y por lo tanto podían tener éxito en sus obras.

Por esto es que los grados se dispersaron, cada uno en una dirección por separado, y por lo tanto todas las naciones de abajo también se dispersaron puesto que eran las ramas de esos grados.

Está escrito: “El Creador los dispersó lejos de ese lugar”, el Creador llevó a cabo el juicio en las raíces superiores y las ramas lo acataron.

Si un pueblo colectivamente elige el camino equivocado y une sus peores cualidades, pueden alcanzar un éxito temporal, puesto que cualquier tipo de unidad conduce a la anulación del ego del individuo por el bien de los demás. Esta es una forma de implementar propiedades espirituales, porque es un paso hacia la unidad, hacia el otorgamiento mutuo por el bien del egoísmo colectivo. Aunque esta unidad se lleva a cabo para dañar a quien sea que se encuentre “fuera”, el Creador, sin embargo, la acción misma de unirse trae consigo un éxito parcial.

Hemos sido testigos de los experimentos que se hicieron al intentar la creación del socialismo en Rusia y los Kibutzim en Israel. ¿Por qué no tuvieron éxito si las ideas detrás de los proyectos eran tan buenas? Fue porque hacían “buenas obras” para construir “unidos su torre egoísta, para alcanzar los cielos, en contra del Creador”. La meta todavía era “en contra” de alguien, en lugar de aspirar a la destrucción completa del egoísmo para alcanzar los atributos de otorgamiento y amor. Fue una unidad meramente parcial entre los miembros de un grupo o entre toda la gente en contra del Creador.

Por eso es que la escala completa del ego, que necesita corrección, no se descubrió en un principio; solamente se conoció una parte. Eso es lo que condujo a la idea de que podemos hacerlo todo por nuestra cuenta, sin el Creador. Sin embargo, pronto quedó claro que su ego era mayor de lo que pensaban y continuaron corrigiéndolo por la fuerza hasta que su civilización se colapsó.

Nuestra época es la del egoísmo individual. Incluso dos egoístas son incapaces de formar una unidad natural, una familia, sin mencionar otro tipo de uniones. Todo sencillamente se desintegra. Vemos que no importa qué tanto deseen unirse entre varios países y diversos grupos de personas, o lograr que un grupo actúe unido para beneficiar al mundo: todos los intentos fallan. Y continuarán fallando.

El Zóhar nos advierte sobre ello, diciéndonos que cuando empezamos nuestro viaje espiritual debemos establecer la meta correcta: alcanzar la semejanza de nuestras propiedades con el Creador para unirnos a Él.

Si desde el principio, nuestra meta es construir “una ciudad y una torre”, (ZON de Klipa), entonces no será sorprendente que nuestra unidad solamente provoque daño y nosotros no tendremos éxito. Ya hemos visto ejemplos de ello en nuestro mundo. Esperemos no repetir los errores del pasado, como los “hombres sabios” que se reúnen en conferencias internacionales, como el G20 y la cumbre para el clima, aspirando a llevar prosperidad al mundo. No triunfarán. La única pregunta es: ¿cuántas torres tendrán que construir y contemplar su ruina antes de comprender la razón de sus fracasos?

Si no perseguimos la meta correcta, entonces cualquier intento de unidad en nuestro mundo fracasará y traerá mayores daños.

(Extracto de la lección sobre El Libro Zohar, correspondiente al 17 de diciembre 2009)


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