No hay rompimiento, sino conocimiento de la Luz

laitman_2009-03-18_8399_w[1]Pregunta: ¿Por qué una persona tiene que pasar por tantos rompimientos? Está el pecado de Adam HaRishon, la intoxicación de Noé, la animosidad entre Caín y Abel, la destrucción del Templo y otros. ¿Por qué no pasamos por el rompimiento una vez y luego procedemos a corregirlo todo?

Respuesta: El rompimiento es necesario para que nuestro deseo de recibir tome consciencia de si mismo, sentir que está en el lado de la recepción y alguien le da; alguien quiere darle y espera una reacción particular a cambio. Todo esto se hace para que la creación aprenda no sólo a recibir, sino también a ser semejante al Dador. La creación tiene que entender que la recepción y el otorgamiento son tan sólo medios de conexión del Creador con la creación. Es un camino para llevar a la creación al otorgamiento, a la semejanza con el Creador y ayudarle a ascender a Su nivel.  

Cuando el deseo egoísta empieza a entender y sentir todo esto, se vuelve “humano”. La recepción y el otorgamiento son tan sólo acciones auxiliares que ayudan a una persona a elevarse al nivel del Creador. Todos los rompimientos ocurren para desarrollarnos y llevarnos a este nivel. Todos los estados, sentimientos y realizaciones por los que atravesamos, son necesarios, pues sin ellos no seríamos capaces de lograr el Final de la Corrección.

No podemos llegar de un solo salto, porque la sabiduría llega con la experiencia. Tenemos que pasar por muchos estados y compararlos; tenemos que experimentar muchos conflictos interiores y luchar para poder entenderlos. Nuestra tarea no consiste en investigar el deseo de disfrutar que tenemos, sino más bien, a través de sus reacciones, estudiar la Luz, el Creador. No sentimos la Luz misma; no tenemos la capacidad de percibirla y entenderla. Sin embargo, al atravesar por las diferentes capas del deseo de disfrutar, los estados rotos o no corregidos, al encontrarse vacíos y llenos de Luz, estudiamos lo que sucede fuera de nuestro deseo egoísta. 

No sabemos lo que realmente sucede “afuera”. Solamente sentimos los cambios que ocurren dentro de nosotros y los comparamos. Así es como estudiamos el tercer componente: la Luz. Aunque no sabemos nada sobre la Luz y no podemos sentirla, somos capaces, sin embargo, de alcanzarla por medio de Sus acciones. Pero no se puede hacer de un golpe.

Entre más complejo se vuelve el deseo de uno, más contradicciones y “tonalidades” contiene y mayor es la habilidad de uno para reconocer la Luz y el Creador. Por lo tanto, no debemos pensar que alguien está deliberadamente colocando obstáculos en nuestro camino. La naturaleza de nuestro deseo egoísta que es opuesto a la Luz, requiere que realice estas acciones para entender lo que es la Luz, que se encuentra tan lejana

(Extracto de la lección sobre El Libro del Zóhar correspondiente al 14 de diciembre 2009.)

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