Página diaria 09/12/2009

306Abrir el mundo que está dentro de nosotros

Cuando leo el Libro del Zohar, tengo que imaginarme a mí mismo como un pequeño mundo, en el cual todo está dentro de mí: el mar, las montañas, los colores, los sonidos, los árboles y las personas. Y entonces, el Libro del Zohar comenzará a actuar sobre mí y a dirigirme hacia la revelación de la realidad espiritual.

El Zohar nos dirige a abrir el mundo que está dentro de nosotros, a encontrar en él todos los distintos discernimientos: yo, el mundo, el inanimado, el vegetal, el animal, el humano. Todo lo que yo pueda imaginarme ahora, incluso yo mismo, está dentro de mí. Tengo que referirme a El Libro del Zohar como a un libro que me revela mi yo, que habla sobre mí; es un libro en el que todos los discernimientos que aparecen allí (toda la historia y la geografía, todo lo que leo en él), todo eso ocurre en mi interior.

¿Qué significa que ocurre en mi interior? Existe en mí una pantalla, y existe en mí una fuerza, que proyecta en mi pantalla todo tipo de formas, figuras y hechos, en los distintos niveles de mi deseo de recibir. Todo está representado en mi deseo; la fuerza del deseo es la que me proyecta toda esa realidad.

Baal HaSulam explica que como las imágenes que vemos en la pantalla de la computadora, tenemos dentro, una cámara fotográfica que proyecta ante nuestros ojos la supuesta realidad que tenemos delante. Sólo que en efecto, no hay delante de nosotros ninguna realidad, sino que nuestro deseo de recibir, recibe este tipo de impresiones de la fuerza que actúa en él, que está en él. Esa fuerza le proyecta formas, las cuales diferenciamos como inanimado, vegetal, animal y humano.

Por lo tanto cuando leo el Libro del Zohar, tengo que imaginarme a mí mismo como un pequeño mundo, en donde todo está dentro de mí -el mar, las montañas, los colores, los sonidos, los árboles, las personas y todo lo que sucede-; todo esto sucede en mi interior. Y entonces, gradualmente, comienzo a pasar de las formas que el Zohar me describe a cualidades, a calidades. En vez de leer nombres e imaginarme animales, personas, árboles y todo lo que les sucede, empiezo a pasar a calidades, a cualidades que se reducen a dos, en total: la cualidad del otorgamiento y la cualidad de recibir, en sus distintos modos de manifestación. Así tenemos que tratar de imaginarnos las cosas.

En el momento que realmente paso al mundo de las fuerzas, comienzo a ver la verdad – que todas las formas que veo ahora son virtuales, que todo este mundo es imaginario, y que hay sólo fuerzas. Y detrás de esas fuerzas empiezo a detectar poco a poco, una sola fuerza. Así debemos leer el Zohar.

Todo depende de la intención

Hasta que no descubramos que no hacemos nada en este mundo y que debemos ascender por encima de él y allí cambiar la faz de las cosas, no podremos realizar ningún cambio en este mundo – ni para bien ni para mal. Nuestro mundo está completamente gobernado desde Arriba. ¿En verdad cambiará el mundo si consumo más o menos combustible? ¿Acaso el mundo no se transformó hace unos cuantos millones de años? ¿Acaso no hubo ya eras de hielo y después otras épocas?

Estos son procesos de los cuales no entendemos nada a no ser que estudiemos la Sabiduría de la Cabalá. Y entonces, tiene que quedarnos claro que no estamos capacitados para cambiar nada en el nivel de este mundo.

Puedo quemar todo el combustible que existe en el mundo, contaminar toda la atmósfera, y nada cambiará. Nosotros no entendemos un principio muy sencillo: nosotros no cambiamos nada al nivel de nuestras acciones en este mundo. ¿Te parece que tú afectas el clima? No le afectarás ni explotando ahora todas las bombas atómicas que existen en el mundo. Quizá exteriormente nos parecerá que el daño fue provocado por eso, pero en realidad, el daño sería causado porque lo habrías hecho por el mal que hay en ti. Tú perturbas el mundo con tus pensamientos, al no activar la Fuerza Superior para que efectúe tu corrección. Esa es la forma de influir sobre el mundo verdaderamente, y no a través de quemar algo o no quemarlo. La buena o mala actitud hacia el prójimo es lo único en que podemos influir sobre el mundo. Entiendan esto de una vez por todas. No hay ninguna otra cosa.

Es como un médico cirujano que clava un bisturí en una persona y recibe sus honorarios por hacerlo, al contrario de un criminal que clava un puñal en otra persona y entra en la cárcel. Es decir, todo depende de la intención. Nosotros afectamos la naturaleza con nuestras intenciones y no con explosiones o incendios. Esto nos tiene que quedar claro.

No es fácil llegar a eso, pero si miramos hacia atrás y resumimos toda nuestra historia, llegaremos a la conclusión que toda la diferencia radica en la intención: para recibir o para otorgar.

Por lo tanto la verdadera pregunta sobre las organizaciones verdes que actúan hoy en día en el mundo es si su deseo es beneficiarse a sí mismos, si es su ego el que otorga, o si ellos en verdad quieren promover con sus actos una unión correcta entre los seres humanos.

Digamos que después de la campaña de Al Gore todos redujeran la expulsión de gases en un 10%. Si me preguntas a mí, te diré que esto influirá sólo para mal, debido a que la fuerza de su ego fue la que actuó en el mundo y produjo este resultado, y no la reducción en la quema de combustible. La intención para recibir o para otorgar es la que cambia la realidad. Ese es el cambio que debemos realizar en nuestra percepción.

Duscusión / Compartir Retroalimentación / Haz una pregunta