Por Sus acciones, conozco a la Fuerza que opera la realidad

laitman_2009-05-27_8216_w[1]El Zóhar habla sólo del deseo y de lo que sucede en él. Mis amigos son también mis deseos, aspiraciones, para conectarnos entre nosotros y revelar al Creador. Los deseos que operan en contra se llaman: mis enemigos.

Así divido toda la realidad. No existe tal cosa como “este mundo” o “el mundo futuro”; sólo mi deseo, nada más. Tenemos que acostumbrarnos a estas definiciones y no mirar el mundo de otro modo. Hay que eliminar la costumbre que tenemos desde nuestro nacimiento de ver el mundo como una estructura que existe fuera nosotros. Debemos sentir que ya hemos tenido bastante de esa falsa percepción y deseamos regresar a la verdad. Ya no queremos seguir viviendo dentro de esta ilusión.

Quiero entender mi deseo y revelar la fuerza que actúa dentro de él. A esta fuerza la aprehendemos a través de sus acciones. Por eso es que El Zóhar explica la forma en que mis deseos se conectan entre ellos y cómo éstos influyen el uno al otro. Al aprehender lo que sucede en mis deseos, empiezo a entender esta fuerza.

Esta fuerza no puede revelarse ella misma; solamente se revela a través de sus acciones dentro de los deseos. Por ejemplo, ¿cómo reconozco un imán?  Porque atrae las piezas de metal. Para identificarlo, tienes que ser inteligente y entender la secuencia de causa y efecto. Si se lo muestras a un pequeño, pensará que estás realizando milagros.

Percibimos los fenómenos a través de la causa y el efecto, por medio de la reacción de la materia así como de las consecuencias. No podemos ver la corriente eléctrica, sino sólo sus efectos, como mover o hacer rotar algún aparato. Por lo tanto, percibimos solamente las manifestaciones, pero no podemos conocer la esencia, incluso si se trata de nuestra propia esencia. Por eso El Zóhar nos explica todos los fenómenos dentro del deseo común.

El problema está en que los cabalistas no tienen otras palabras a su disposición más que las palabras que pertenecen a este mundo;  por eso emplean el lenguaje de las ramas. Utilizan las palabras que describen cosas de este mundo para hablar de cosas del reino espiritual. Es una verdadera bendición que exista este lenguaje, ya que nos permite entrar en la espiritualidad independiente y voluntariamente, aprendiendo a entenderlo de fuera hacia adentro.

¿Cómo puedo saber sobre la espiritualidad si me encuentro afuera y no sé ni entiendo nada sobre ella. En lo relativo a la espiritualidad, soy como un bebé recién nacido. La diferencia estriba en que el bebé se desarrolla por instinto, impulsado por la Naturaleza (el Creador), mientras que nosotros tenemos que pedirle a Él que nos de la fuerza para avanzar a Él. Sin embargo, al hacerlo, ejercemos nuestro libre albedrío, la libertad de convertirnos en semejantes al Creador.

(Extracto de la lección sobre El Libro del Zóhar correspondiente al 21 de diciembre 2009)

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