Señores, no olviden saltar

laitman_2009-05-xx_ny_0012[1]Pregunta: ¿Cómo puede una persona pedir el otorgamiento si no sabe lo que es?

Respuesta: El crecimiento espiritual es semejante al desarrollo del niño, para quien no es suficiente sencillamente ser un participante pasivo en el proceso. Es el desarrollo normal en el que el niño descubre el mundo por sí mismo en forma natural. Él necesita probarlo, tenerlo en las manos, reconocerlo, construirlo y romperlo. Y después de haberlo probado todo, el niño comienza a reflexionar y establecer enlaces entre las cosas. Comienza a comprender y a exigir.

Esto se parece mucho a como actuamos con respecto al desarrollo espiritual. No importa qué tan inteligentes nos consideremos y cuántas disciplinas discutamos, no es esto lo que va a desarrollarnos. Como los niños, atraemos hacia nosotros la fuerza del desarrollo, que es la misma fuerza que desarrolla al infante.

Por lo tanto, la persona necesita llegar a la exigencia de otorgamiento por su propia fuerza. No existe un botón que puedes presionar y de inmediato se te permita la entrada al Mundo Superior. Si en ti arde la exigencia y la aspiración, lo expresas involuntariamente dentro de ti mismo. La “oración” es un trabajo en el corazón y es el deseo más íntimo del corazón, que es posible que tu mismo no sospeches que exista.

¿Acaso es posible forzarse uno mismo a la oración? Es imposible obligar al corazón. Y por eso necesitamos esta fuerza que se desarrolla en los mundos material y espiritual y que constantemente cambia nuestros deseos. La Luz los creó, y Ella también los revela y los transforma mediante su influencia. Por eso, nuestra tarea es atraer la Luz hacia nosotros con la ayuda de los libros y el estudio.

En nuestro poder está evocar una respuesta, dirigirnos a la fuente de Luz, para que nos desarrolle más rápido. Es el único medio con el que podemos acelerar este proceso. La Naturaleza nos desarrolla según el programa fijado, en los plazos planeados. Sin embargo, a partir de una cierta etapa de la historia humana, se ha hecho posible agilizar el proceso.

En nuestro tiempo, somos capaces de activar la fuerza de la corrección, para que nos influya con más intensidad. La ciencia de la Cabalá es el instrumento, la vía que nos permite alcanzar un período corto de desarrollo.

No se trata de entender más. Es suficiente, como lo haría un chiquitín inquieto, “mover las manos y los pies” en los límites de la metodología cabalística durante las clases y la difusión. En otras palabras,  debemos animarnos y participar en el proceso de nuestro desarrollo. Intensificamos la Luz, aspirando a Ella, en lugar de emplear nuestra conducta comercial y nuestra previsión.

Las preguntas y las respuestas, las clases y las discusiones, todo esto está sólo para que juguemos. El niño es igual en este aspecto. Cuando juegas con él algo se despierta en él y origina su desarrollo. Eso se llama “La Luz que devuelve a la Fuente”.

No importa si la persona es inteligente o tonta, flemática o sensible. A fin de cuentas, quien se porta activamente, y participa avanzará más rápidamente. .

(Extracto de la Preparación para la lección, correspondiente al 11 de diciembre 2009.)

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