Un tenue rayo de Luz en la oscuridad total

rav_2008-11-07_blackpool_lesson_12_w[1]Es imposible usar la fuerza que nos dio el Creador para corregir el deseo que Él creó: Maljut del Mundo del Infinito. Supongamos que recibimos todo lo que es humanamente posible con la intención “para el otorgamiento”; el resultado de todo eso sería un tenue rayo de Luz (Kav Dak) en el centro de un vacío infinito. Todos los otros deseos excepto este rayo permanecerían vacíos.

Digamos que recibimos sólo un 1% y no podemos regresarlo al Anfitrión. Su actitud es cien por ciento buena. Incluso si no recibo nada para mi mismo, de cualquier forma no llevo a cabo una corrección. Sin embargo, si el Anfitrión me diera el poder de recibir el cien por ciento para otorgar, ¿entonces qué sentido tendría?  Todo provendría de Él. 

Por consiguiente, es indispensable que se cree un punto de libertad, un punto que sea independiente del Creador dentro de un ser humano. Entonces puede desarrollarse una nueva criatura que sea equivalente al Creador, en lugar de ser mecánica. Para el Creador, lo peor es que todo suceda conforme a Su deseo. Eso significaría que no existe una creación. Si el Creador crea algo que ciegamente lleva a cabo Sus deseos, eso lo empequeñece. Tiene que crear algo que tenga libertad de elección.

Por eso Él crea un ser humano cuyos deseos son totalmente opuestos a los de Él, que ignora al Creador y es opuesto a Él en todos sentidos. Estas son las cualidades necesarias para el ser creado. Solamente a partir de este punto en que el ser humano es opuesto en todos aspectos al Creador, desde el punto de odio total y oposición global, puede surgir alguien capaz de alcanzarlo.

La gente dice que el héroe más grande es aquel que convierte al enemigo en su amigo. El Creador no fuerza al hombre a acercarse a Él; no hace concesiones y no juega deslealmente con nosotros. Aunque esté escrito, No hay nadie más aparte de Él, y el Creador gobierne totalmente la creación, la gobierna con orden particular para asegurarse que el creado no rechace su libertad.

Esta es su principal preocupación, puesto que de otra forma no hay creación, solamente existiría un sólo elemento controlado. Sería un golpe a la dignidad del Creador si permitiese que la creación siguiera ciegamente a la naturaleza, sin importar que fuera buena o mala. Para el Creador, estas dos opciones no son aceptables.

Él sólo desea una cosa: que el ser creado pueda separarse y ser independiente de Él y actuar desde esta postura de independencia. Solamente una criatura así puede llamarse un “ser humano”.

(Extracto de la lección sobre El prefacio a la sabiduría de la Cabalá, correspondiente al 07 de diciembre 2009.)

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