¿Por qué amar más al prójimo que a mi mismo?

kotelok_i_perchatki_100_wp[1]Tengo esta falsa percepción que existe alguien fuera de mí: que existen personas cercanas o distantes que puedo rechazar, engañar o explotar. Pero todo esto no es más que una ilusión. Es un juego intrincado y un ejercicio que me permite escudriñar e invertir mi deseo hasta que empiezo a amar a los otros más que a mi mismo. Entonces, les daré la última silla y la última almohada, porque llegaré a percibir este deseo -que antes era tan aborrecible- como más importante que aquel que consideraba como propio.

Estos son deseos que existen en mi desde el principio y que percibo como mi “yo”. De hecho son los deseos débiles, pertenecientes a Aviut 0.  El primer nivel de Aviut parece estar muy separado de mi “yo”, esto es, mi familia y mis parientes. El segundo nivel está más lejos todavía: son las personas que me proveen con toda clase de beneficios y de quienes depende mi bienestar, por ejemplo, los doctores, los científicos y así sucesivamente. El tercer nivel está más lejano: son aquellas personas que quiero explotar pero estoy dispuesto a dejarlos con vida.  El cuarto nivel es el más lejano: se trata de mis enemigos mortales.

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Resulta que entre más lejano está el deseo que percibo, mayor es su fuerza comparado con mi propio deseo. Por eso, cuando me anexo estos deseos externos, experimento que son más fuertes que aquellos que previamente aparecían como míos. Por eso es que estoy tan dispuesto más adelante a ceder “la última almohada” a esos deseos.

Los prefiero a mi deseo inicial del Aviut 0, porque éste es muy débil. Y efectivamente, ¿cuál es la medida real de mis deseos actuales de comida, bebida, familia, dinero, conocimiento? Son verdaderamente insignificantes al compararlos a mis otros deseos, los deseos de mis “amigos”. Estos son los deseos que me permiten adquirir los mundos espirituales y los estados superiores.

Si puedo anexar a mí los deseos de mis amigos en el primer nivel, haciéndolos propios, a esto se le llama alcanzar el Mundo de Assiya. Lo que sigue son los Mundos de Yetzira, Briá y Atzilut. Todos estos mundos representan la distancia entre mis amigos y yo.

Por eso, “ama a tu prójimo como a ti mismo” no es una consigna de nuestro mundo que invita a la paz mundial. Se trata de la corrección del alma, en donde anexo todo el universo a mi mismo, corrijo mi visión y percepción de toda la realidad y alcanzo la eternidad.

Yo soy todos estos mundos, soy Maljut del Mundo del Infinito, toda la realidad creada por el Creador.

(Extracto de la lección sobre, El prefacio al libro del Zohar correspondiente al 10 de enero 2010.)

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