Aquí No Habría Nada, Si Yo No Estuviera…

laitman_2009-07_0229Pregunta: Usted ha dicho que durante los estudios del libro del Zohar hay que guardar dos condiciones:

1. Debo pensar que quiero unirme con otras almas.
2. Quiero verme en todas las acciones descritas en este libro.

¿Cómo establece la Maljut del mundo de Atzilút la conexión con Z’A del mundo de Atzilút? ¿Estas dos condiciones se imponen también a ella?

Respuesta: La Maljut no existe si no estamos incluidos dentro de ella en estas condiciones. No existe nada excepto el Infinito: ni los peldaños, ni los mundos.

Cuando hago una acción que en su mínima medida corresponde a una semejanza de atributos, es decir con la que me asemejo en lo más mínimo al Creador (los 10 sefirot más minúsculos), esta medida de la semejanza de atributos inmediatamente construye los peldaños de una escalera; una relación entre mí, el punto de los 10 sefirót, y el Creador, el Mundo del Infinito.

Como en nuestro mundo, yo estoy delante del Amo, pero en Su plena ocultación, porque deseo todo solamente para mí mismo, es decir soy totalmente opuesto a Él. Tan pronto como pueda cumplir la condición de la Primera Restricción (Tz’A) -el no recibir para sí mismo- se me revelará la presencia del Amo y comenzará el proceso de mi conocimiento de Él.

El Amo dice: “¡Prueba mi agasajo!”, y yo debo rechazarlo. De otro modo el Amo se esconderá de nuevo por el menoscabo de la ley de la semejanza de los atributos. Primero, debo guardar la condición de la Primera Restricción: no recibir nada para mí mismo, sólo lo necesario, y si recibo algo del Amo que sea sólo para revelarle a Él mi amor, es decir recibir para otorgar.

Primero, quiero ser semejante a Él: estar en la Luz de Jasadím, sólo en la línea derecha. Quiero hacerle a Él algo bueno. Le amo y quiero estar cerca de Él. Aun no recibo nada de Él: todo esto es el trabajo en la línea derecha. El Amo está delante de mí, pero yo rechazo su ofrenda, porque no quiero recibir nada para mí mismo, pero aun no tengo fuerzas de recibir para otorgar.

De este modo se revelan a mí los deseos más grandes y los rechazo para estar al lado de mi Amo, en la semejanza de los atributos. Esto significa que trabajo en la línea derecha. El Amo me pide recibir su placer y yo todo el tiempo lo rechazo. Pero de todos modos, entre nosotros existe una conexión. Yo estudio la ciencia de la Cabalá, estoy conectado con Él; Él me influye y yo trabajo sobre mí mismo.

Por fin, bajo la influencia de la Luz Superior llego al estado de poder recibir para otorgar. Empiezo a trabajar en la línea izquierda, conectar con ella y atraerla a la línea derecha, en la medida en que puedo “captar” de ella una parte, recibir el placer para satisfacer el Amo. Esto ya es el trabajo en la línea media.

En este caso establezco la conexión entre mí y el Amo. En cuanto empiezo a recibir una conexión con Él, aun el nivel mínimo “jafetz jesed” -no desea nada para sí mismo- el estado del feto; cuando desde el punto de mi corazón empiezo a fijarme en el fondo del útero, estoy en conexión con Él y entre nosotros se hallan los peldaños de la escalera.

Yo mismo construyo esta escalera de peldaños. Con la condición de haber hecho un deseo semejante al Creador, aunque sea sólo en uno por ciento, ya está entre nosotros dicha escalera de peldaños. He subido a ella en un uno por ciento y la distancia entre mí y Él es del noventa y nueve por ciento restante en la calidad de la ocultación. Pero estoy en una conexión con Él.

Y si aun no tengo ninguna semejanza con Él, ni en cuanto al nivel de la restricción, Tz’A, ni en cuanto al peldaño “jafetz jesed” -el regreso del temblor-, ni en relación con el nivel de “recibir para otorgar” -el regreso del amor-, entonces aun no tengo dentro de mí la escalera de los mundos.

Todos los mundos existen dentro de mí, dentro de mi alma. Fuera de mí no hay mundos, no hay nada. ¿Y qué está dentro de mi alma? Por ahora hay sólo un punto en mi corazón, un deseo, revelado dentro de mí: encontrar la raíz de la vida. Todos los mundos, todos los peldaños están dentro del hombre.

¿Cuándo son revelados? Cuando mi punto en el corazón obtiene su primer mérito espiritual, el valor del atributo del otorgamiento. Este mérito espiritual revela de inmediato la conexión entre yo y el Infinito, que es el estado corregido, porque el Infinito es la parte de este estado corregido.

Por eso ahora estoy concentrado sólo en mi punto en el corazón: cómo puedo abrirlo, cómo revelar dentro de él alguna medida de semejanza de atributos con el Creador.

La revelo y ya estoy en conexión con el Creador. Pero, por ahora, esta conexión existe solamente de Su parte y no de la mía.

(Extracto de la lección sobre, El libro del Zohar correspondiente al 03 de enero 2010.)

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