Atravesando todos los obstáculos hacia la Luz

pryzhok_100_wp[1]Pregunta: Usted dice que leyendo el libro de El Zóhar hay que buscar dentro de uno mismo las definiciones de cada palabra ¿Qué es lo que debo hacer si hay momentos en que nada tiene sentido?

Respuesta: Una persona debe aceptar todo lo que se le da desde Arriba, tanto lo peor como lo mejor. Está dicho: “El hombre debe agradecer tanto lo bueno, como lo malo”.

Supongamos que siento que mis sentimientos y mi mente están bloqueados. Siento confusión en mis sensaciones y pensamientos, no puedo orientarme, y las palabras no se conectan. Cuando esto sucede, debo comportarme como un niño pequeño que observa al adulto sin entender que es lo que hace. El niño sólo mira al adulto y aprende de su ejemplo. De hecho, cada adulto para él es un ejemplo, mostrándole  lo que debe hacer, para llegar a parecerse a él.

Dentro de cada uno de los estados por los que atravieso hay diez pequeños Sefirot junto con toda la información sobre todos mis estados futuros. Para desarrollarme,  sólo hay que añadir más materia o deseo, igual a la gota del semen que se desarrolla.

Por consiguiente, puedo aspirar por aquello que está escrito en cualquier lugar en El Libro del Zóhar cuando me encuentro en cualquier estado. Cada uno incluye todo y mis pequeños diez Sefirot contienen todas las definiciones interiores, aunque no sepa qué son o en dónde están.

Todo lo que leo en El Zóhar y todas las fuentes cabalísticas y todo en general existe solamente dentro de mí y en ningún otro lugar. Todo lo que me rodea y todo el mundo se encuentran dentro de mí.

Sin embargo, lo que trata El Zóhar es de suma importancia porque habla sobre uno de mis grados espirituales, un estado en la Dimensión Superior. Y eso es lo que yo debo querer sentir dentro de mí.

Este estado se revela por sí mismo en la medida en que aspiro a alcanzarlo y tengo el deseo de revelarlo. Además, no importa qué tan bien pueda reconocerlo, lo que es importante es que mi deseo lo revele.

De esta manera crecen los niños, dirigidos por su deseo. Ellos no piensan en definiciones internas ni tampoco intentan encontrarlas. No tienen nada sino la fuerza   de desarrollo de la Naturaleza imbuida ellos, ese enorme deseo de crecer. Pero, en nuestro desarrollo espiritual no sucede como con los niños, depende de nuestra libertad de elección. Es más, solamente nuestra libertad de elección puede desarrollar este deseo de crecer en la espiritualidad

Y si no tengo un ardiente deseo de revelar y descubrir  todo lo que está dentro de lo que leo en El Zóhar, si no tengo un anhelo incansable de reconocer las cosas como un niño, es una señal que no he recibido esto de los amigos. La Naturaleza me dio justo el punto en el corazón y eso es todo. Porque de la Naturaleza recibí sólo el punto en el corazón y nada más. No recibiré otro despertar aparte de la gota inicial que ya he recibido.

Además de este deseo minúsculo inicial, tengo que adquirir todos los otros deseos de las demás personas. El hecho es que estos deseos no son ajenos: son míos.  Sólo debo reconocer que son míos; debo conectarme a ellos y atraerlos hacia mí.

Pero por ahora, ellos me parecen externos, recibo de ellos la sensación de que son mi ambiente.

(Extracto de la lección sobre El libro del Zóhar correspondiente al 12 de enero 2010.)

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