Convertir un negativo en un positivo

clip_image001_thumb5[1]Cuando empezamos el camino de la Cabalá, gradualmente nos damos cuenta que nuestra percepción de la realidad está dividida en un mundo interior y un mundo exterior, y el mundo exterior nos aparece como extraño. Por lo tanto, no lo vemos con buenos ojos y no lo vemos como algo maravilloso en todo lo que vale, como una madre miraría a su hijo, por ejemplo. 

Sin embargo, en realidad es para nuestro propio beneficio que fuimos creados con esta percepción dual que nos permite tratar nuestro egoísmo como algo extraño. Debido a eso, nos llegamos a dar cuenta de los errores y corrupciones asociadas con nuestro egoísmo y de pronto reconocemos que todo ello está dentro de nosotros. Es verdaderamente maravilloso, cuando tomamos consciencia que todo el mal que vemos dentro de nosotros es de hecho nuestro, porque esto nos permite reorientar nuestro enfoque de tratar de corregir lo que está afuera, a querer corregirnos nosotros mismos.

Esta percepción dual se origina en la oposición inicial entre el punto de la creación que surgió “de la nada” y la Luz. Esta oposición fuerza a nuestra percepción a dividirse en dos partes: interna y externa. En otras palabras, nos vemos a nosotros mismos desde fuera (como si no fuéramos nosotros mismos) para después absorber todo dentro de nosotros. Pero cuando tomamos conocimiento que el odio y el mal que percibimos como fuera de nosotros es efectivamente nuestro, lo conectamos a la leve chispa de nuestra alma (el punto en el corazón), y el resultado es un Kli corregido.  

Es similar a cuando se revela una fotografía: un negativo se convierte a un positivo. No se necesita nada excepto cambiar nuestra perspectiva y con eso empezamos a ver dentro  lo que llamamos “La Luz Reflejada”.

Nuestra percepción se construye empleando sonidos, sabores, imágenes visuales, olores y todos nuestros censores corporales. Lo que es más, nuestra percepción también define los niveles de nuestro deseo de comida, sexo, dinero, poder y conocimiento. Estos son “llenados externos”, que tenemos que revelar dentro de nosotros. Por lo tanto, el mismo principio puede aplicarse no solamente a nuestro Kelim, sino también a las Luces. Ahora mismo, es difícil de entender, pero cuando empecemos a sentir la espiritualidad, podremos sentir el mundo de esta forma y entonces todo quedará claro.

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