El alma en la pantalla de la computadora

akademiya_80[1]Pregunta: ¿Cómo puedo fortalecer mi unión con el grupo si solamente lo veo a través de  la pantalla del ordenador?

Respuesta: Este fin de semana se celebrará el congreso mundial de Cabalá simultáneamente en docenas de lugares en todo el mundo.

En  algunos de esos lugares se celebrarán reuniones de cientos de personas, en otros sitios, docenas. En suma, serán miles de personas reunidas en todo el mundo que asistirán, todos ellos con el deseo de sentirse como uno.

Debemos entender que sólo podemos unirnos al conectar nuestros puntos en el corazón.

Vamos a participar todos juntos en las charlas, las comidas, los seminarios, los conciertos, en todas las acciones; pero lo más importante es en nuestros pensamientos.

Tengo que recordar que me encuentro junto a miles de personas de todo el mundo que comparten el mismo deseo que yo. El deseo y el pensamiento no están limitados por la distancia física. Hay fuerzas que se expanden a velocidades infinitas y son imparables. La fuerza del deseo y la del pensamiento son más poderosas que cualquier cosa en el universo.

Entonces, si deseamos unirnos, definitivamente evocaremos cambios en nosotros, y realmente espero que eso suceda. Actualmente, nuestro grupo mundial es lo suficientemente fuerte para ayudar a las personas a saltar “la muralla” para cruzar al mundo espiritual. Si tratamos de hacerlo juntos, entonces tenemos todas las oportunidades que necesitamos para que esto se produzca. Todo depende de nuestra disposición para conectarnos y la comprensión de que un individuo es incapaz de establecer esta conexión solo.

Si lo intentamos todos juntos, tendremos todas las posibilidades de lograr esto ¡Todo depende simplemente de estar conectados y entender que no somos capaces de crear esta conexión por nuestras propias fuerzas!

Nuestro estado es idéntico al del Monte Sinaí. Se nos da una condición: Unirse como un solo hombre con un solo corazón. ¡Pero todos entendemos que esto es imposible! Estamos parados alrededor del Monte Sinaí (Sina significa “odio” en hebreo). Una montaña de odio nos separa, nos separa a todos. Pero nosotros tenemos puntos en nuestros corazones, que están reunidos al pie de esta montaña y son incapaces de realizar cosa alguna.

Esta es la razón por la que demandamos revelar al Creador para que nos entregue la Torá, la Luz. Si fuese capaz de conectarme a los demás por cuenta propia, no necesitaría al Creador. Él creó la inclinación del mal, que es el mal que revelo mientras estoy parado en la base de esta montaña.  Nos damos cuenta que no podemos unirnos a pesar de nuestro enorme deseo y comprensión de que no tenemos otra opción, esta es nuestra salvación.

Por eso exigimos la Torà como el medio de corrección, pero esto solo es posible mediante la Fuerza Superior, la cual nos une en una vasija espiritual común al juntar todas las partes desconectadas.

Entonces el Creador se le revelará a la criatura; a esto se le llama “la entrega de la Torá,” cuando el Creador se presenta como testigo o garante de nuestra mutua garantía. Y es precisamente Él quien apoya esta garantía mutua; Él es la fuerza colectiva del otorgamiento que nos une a todos.

Desde ese momento en adelante nosotros continuamos construyendo nuestra vasija espiritual (kli) común, comenzando el viaje de 40 años por el desierto…

(Extracto de la lección sobre El libro del Zóhar, correspondiente al  18 de enero 2010)

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