El lenguaje de las ramas

laitman_2008-11-13_6695[1]La imagen de este mundo debe guardarse a todo lo largo del proceso del ascenso espiritual hasta el mismo Mundo del Infinito. Nuestra corrección es posible sólo con la condición de que yo perciba la realidad de este grado inferior, nuestro mundo.

Continuamente debo alcanzar las raíces que se encuentran por encima de la imagen de nuestro mundo que ahora percibimos. Esta imagen no cambia; sólo sus raíces que van siendo más elevadas o profundas, es decir, que alcanzamos al Creador (la raíz de nuestros deseos),  percibir en mayor grado al Creador, la raíz de mis deseos.

La imagen que ahora vemos es sólo Su rama dibujada por mis deseos sobre el fondo de los deseos del Creador. El mundo es la imagen de la desigualdad entre nuestros deseos o atributos y el Creador.

En el proceso de alcance, mi lenguaje no cambia porque la imagen del mundo inferior no cambia tampoco. Empleo las mismas palabras, sin importar si me encuentro en el primer nivel, en el de en medio o al final del camino. Los cabalistas no tienen otra posibilidad de comunicarse entre ellos más que “el lenguaje de las ramas”.

El estado más bajo es el mismo para todos y la conexión de la rama con la raíz se extiende desde el Mundo del Infinito a través de la misma línea que nosotros unimos de un mundo a otro, a lo largo de los 125 peldaños y en todos los 613 deseos.

Por eso, puedo nombrar cualquier deseo de los 125 peldaños tomando el nombre correspondiente de la rama de este mundo. Por eso los cabalistas han escogido “el lenguaje de las ramas” pues permanece invariable a lo largo de todo el camino del avance espiritual.

Este lenguaje es perfecto y si tan sólo supiéramos la conexión entre la raíz y la rama, tendríamos la capacidad de entenderlo.

(Extracto de la lección sobre El libro del Zóhar correspondiente al 13 de enero 2010.)

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