La única condición y la más difícil

laitman_2009-05-28_0097_wLa historia de la esclavitud egipcia nos cuenta con todo detalle el camino espiritual por el que debe transitar un grupo cabalístico. Aparentemente estamos listos para salir de Egipto y recuperar nuestra libertad, (salir del egoísmo y entrar al atributo de otorgamiento), sin embargo, es muy difícil y sufrimos “los siete años de hambruna” y “las plagas egipcias”.

Con ello cada uno de nosotros siente al faraón que está acechando dentro (el dominio maligno del egoísmo sobre nosotros). Sufrimos una terrible lucha interna, y una parte de mi está de acuerdo en salir de Egipto (abandonar el egoísmo), pero otra parte no está dispuesta a escapar.

La fuga de Egipto (la noche del Pesaj), sucede de repente mientras estamos en la oscuridad, con prisas y miedo, con la premura de Arriba. Es cuando sentimos una fuerza que nos empuja hacia delante, hacia el otorgamiento. Entonces, estoy dispuesto a huir hacia la oscuridad, que es como percibimos el atributo de otorgamiento. Pero el Creador me lleva a la libertad por el camino más largo, rodeándonos con los partidarios del faraón, de la multitud mezclada, Erev Rav.

Aunque nos hayamos separado de los verdaderos deseos egoístas, conocidos como “los ejércitos del faraón”, todavía nos queda “la multitud mezclada”. Son ellos que quieren recibir su pastel y alimentarse al mismo tiempo, buscando permanecer en el egoísmo y al mismo tiempo recibir placer del Creador y la espiritualidad.

Estos deseos nos atan en el exilio y no nos dejan salir. Y cuando finalmente huimos, ellos pueden unirse a nosotros, porque tienen una conexión con el Creador. Por eso es que se llaman “mezclada”, porque sus dos deseos son aparentes de inmediato: esperan tener una buena vida en este mundo, al igual que en el mundo por venir. Son ellos que nos están deteniendo.

Por lo tanto, la historia del Éxodo habla sobre deseos e intenciones que existen en cada uno de nosotros. Y cuando llegamos al Mar Rojo, no estamos preparados para sumergirnos. El mar nos aparece como la muerte. Para cruzarlo debemos revelar la única fuerza especial capaz de cruzarnos.

Y cuando después de todo alcanzamos el monte Sinaí, se nos presenta esta última condición que es la más difícil: “Unirse como un hombre con un solo corazón”. Después de todos los discernimientos y esfuerzos hacia la espiritualidad, a la larga revelaremos que no estamos dispuestos a unirnos con los demás.

Pero, es la única condición que debemos cumplir y no tenemos otra opción sino aceptar: “Estoy dispuesto, pero no tengo la capacidad”. Pero si realmente deseamos la garantía mutua, entonces el Creador tiene que ser nuestro garante. Pero, ¿en realidad lo deseamos? Cuando aceptamos esta condición, recibimos de Arriba la fuerza para la garantía mutua y la revelación del Creador. Él se revela dentro de nosotros para darnos la posibilidad de otorgar. Es un proceso muy largo y complicado y El libro del Zóhar nos enseña a estar muy atentos a los cambios que suceden dentro de nosotros, para que podamos imaginar cada detalle. Todo esto sucede sólo en mí y en ninguna otra parte. Por eso tenemos que aprender a reconocer y a comprender estas cualidades internamente.

Y cuando nos entrenamos para mantener esta visión interior, me acerco cada vez más a la percepción del mundo espiritual.

(Extracto de la lección sobre El libro del Zóhar, correspondiente al 14 de enero 2010)

Material relacionado:

De la lección del Zohar, 14/01/2010

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La Maljut del Mundo de Atzilút, en Verdad, Soy Yo

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