No muestres a un necio un trabajo a medio terminar

Laitman_2009-05-28_8348_w[1]Recibo muchos comentarios sobre cómo la gente se siente como con la lectura de El Libro del Zóhar. En la ciencia de la Cabalá la persona se enseña a sí misma: es el niño y  al mismo tiempo el maestro.

Debemos descubrir un nuevo mundo en donde nuestro desarrollo empieza desde cero, a partir de una total ausencia de percepción. Adquirimos una percepción cada vez más clara de él hasta que lo alcanzamos todo, y en el proceso atravesamos por las mismas etapas de desarrollo como un niño: experimentamos confusión, lo vemos de manera infantil y lo percibimos en forma extraña o parcial, en comparación con los adultos. Con todo esto no entendemos muy bien lo que hacemos y  de qué sirve todo esto. Pero, al mismo tiempo nos estamos desarrollando.

Tenemos que pasar a través de las etapas del desarrollo  0-1-2-3-4. Cuando  llegamos hasta al cuarto nivel (Bejina Dalet),  allí alcanzaremos nuestra raíz, la causa primaria. Entonces entenderemos “el cómo y el por qué”. Entendemos el camino que hemos  pasado y como debemos reaccionar.  Pero este alcance llega solamente al final.

Por eso es que no se muestra al necio un trabajo a medio terminar,  porque en ese momento se ve peor que en el principio. Es igual a los moldes de una tela antes de coser el traje, o un auto que se ha desmontado en partes, o el cuerpo de un paciente a mitad de la operación. No somos capaces de entender el resultado final, porque primero debemos desarrollar los deseos, las cualidades, para verlo.  Como dice el Punto 137 en la Introducción al Talmud Eser Sefirot, que los héroes que son aquellos que tienen paciencia y son los únicos que llegarán al palacio de la Rey y entrarán por su portones.

Por eso hay que aceptar todas estas etapas del camino, donde empezamos como los niños que no entienden bien lo que hacemos y lo que nos sucede. A veces sentimos cualidades nuevas surgiendo en nosotros, a otras veces nos sentimos totalmente vacíos; hay que armarse de paciencia y aspirar al desarrollo interno.

La ciencia de la Cabalá se denomina la parte interna de la Tora, porque habla sobre la persona que desarrolla sus propios deseos. Y cuando nuestros deseos pasan por los cuatro niveles del desarrollo, entonces en el cuarto nivel, la persona revela el mundo espiritual. Por eso, toda nuestra atención y enfoque debe estar dirigido adentro de nosotros mismos. Debemos desarrollar sensaciones internas a lo largo de las cuatro etapas del deseo junto con la mente que se desarrollo a su lado.

Todo de lo que habla El Zohar está destinado a desarrollar nuestras sensaciones internas. Todo el trabajo radica en desarrollar la sensación de la realidad espiritual desde el punto en el corazón. Este punto por ahora no siente la espiritualidad,  que es por lo que no entendemos las palabras ni las nociones que leemos en este libro. Sólo estamos intentando, con la ayuda del Comentario al Sulam imaginar todo lo que leemos en la forma de tres líneas: la derecha, la izquierda y la línea media, y discernir si algo está más arriba o abajo en las diez Sefirot principales, ya sea que sea externo o interno Galgalta ve Eynaim y el AJAP, Tzimtzum Bet o Parsa.

Si no entiendo lo que significan estos nombres, por lo menos debo intentar ver la relación geométrica entre ellos para que emerja algún tipo de imagen.  De este modo, gradualmente revelaré la verdadera percepción de la realidad y entenderé que existe sólo dentro de mí. Entenderé el significado de la existencia material en relación a la espiritual y descubriré cuál de ellas es la verdadera realidad y cuál es solamente un sueño.

(Extracto de la lección sobre, El libro del Zohar correspondiente al 18 de enero2010.)

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