Unir la Luz y el Kli

laitman_2009-12-20_3496_wDentro de mí está mi deseo, que está dividido. Por eso percibo una parte de éste como a mí mismo (“la raíz, el alma, el cuerpo”) y percibo la otra parte como algo que está fuera de mí (lo cercano son “las vestiduras” y lo lejano son “los palacios”, el espacio externo).

Pero todo pertenece a mí y está en mis sensaciones. Solamente me imagino que existe algo fuera de mi deseo. Entre el deseo interno y el deseo externo hay una diferencia tremenda. El límite que les divide se denomina Parsa, la fuerza de la partición. Es como si me hubiesen aplicado anestesia en una parte de mi deseo y he dejado de sentirlo como mío. ¡Imaginaos que me han puesto en mi pierna una inyección anestésica y ahora están amputándola,  mientras yo estoy hablando y riendo con alguien sin sentir nada en absoluto; estoy viviendo como siempre!

Pero no basta con que no sienta este deseo como mío. Me han inculcado además la idea que este deseo es opuesto a mí; es hostil; es menos importante que yo. Solamente pienso cómo puedo usarlo y explotarlo para mí. Y sólo por eso presto atención a él. En el mundo existen miles de manifestaciones del mismo deseo, pero si no encuentro cómo usarlos para mi propio bien, no los siento del todo. Los deseos pueden ser tan altos y enormes, hasta el mismo Mundo del Infinito, pero si no son beneficiosos para mí, incluso ni les percibo.

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La fuerza de la partición funciona de tal modo que puedo llegar a sentir placer incluso cuando puedo matar, quemar, usar, esclavizar esa parte de mi deseo. Vivo engañado de tal manera que me hago mal a mí mismo y no lo entiendo: ¡Es una tontería tan increíble! Intentamos hacer daño a otras personas, pero después revelaremos que nos hemos hecho daño a nosotros mismos: ¡Qué dolor y desilusión sufriremos después!…

 ¿Cómo puedo curar esta ceguera engañosa?! Para ello leo el Libro del Zohar y deseo que éste me ayude, que su fuerza me influya y me devuelva mi parte perdida para su corrección. Quiero poder ver que las demás personas, el deseo ajeno, realmente son parte de mí. Quiero corregir la fuerza de la partición y unir las cinco partes de mi deseo, para que nada se quede fuera, obligándome a pensar como si ello no fuera yo.

Quiero curar mi ceguera para que mis ojos se abran y sentir que todo eso soy yo, la vasija de mi alma, que todo está dentro de mí, incluso la Luz Superior y el Creador, reparando esta fractura y esta partición, porque logro unir la Luz y el Kli.

(Extracto de la lección sobre La introducción al libro del Zohar correspondiente al 07  de enero2010.)

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