Vamos juntos con el faraón

img_2906_100_wpNo hay que esforzarnos por corregir el mundo o a nosotros mismos; solamente hay que estudiar las acciones que realiza sobre nosotros la Luz Superior. Como dijo el Creador a Moisés: “¡Vamos con el Faraón!”

Moisés es pequeño y está asustado, es decir, que esta es una cualidad débil de la persona. Y enfrente hay un gran monstruo de enormes proporciones; es toda la creación, todo el mundo, el egoísmo que tiene todo el poder, el alimento y el oxígeno. Todo esto es lo que recibo del Faraón; ¡él es toda mi realidad! Mientras, un pequeño atributo o deseo, llamado Moisés se levanta frente a él deseando escapar, salir de su control y empezar a vivir en un mundo diferente.

Casi si sentimos esta leve oportunidad de levantarnos y salir de nuestro egoísmo. No sabemos cómo escapar de esta esclavitud de Egipto o hacia donde huir de ella. Pero el Creador nos dice: “Vamos juntos con el Faraón”. Y Moisés, como un niño pequeño, le da la mano al adulto y marchan juntos.

Del lado de la persona sólo hace falta el consentimiento, la petición, exigirle al Creador que la ayude. La persona no tiene que luchar sola contra el mal. Pero, la gente no lo entiende y piensa que ellos solos son capaces de lograr algo. Pero aquél que cree ser un héroe en más bien un necio.

Todas las religiones y las supuestas metodologías “espirituales” se tropiezan en este aspecto, al enseñar a las personas a erradicar la inclinación al mal. La Cabalá, sin embargo, dice que el lado izquierdo (deseos egoístas) se nos dio, precisamente, para adherirnos al lado derecho (el otorgamiento), pues después de todo, en esto consiste toda la meta de alcanzar al Creador por medio de nuestros esfuerzos en la línea media.

(Extracto de la lección nocturna de El Libro del Zóhar correspondiente al 11 de enero 2010)

Material relacionado:

La De la lección de la noche sobre el libro del Zohar, 11/01/2010

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