¡¿Por qué nos sentimos tan mal?!

laitman_2009-11_8713Siempre nos surgen las preguntas: “¿Por qué me siento mal? ¡No causé mal a nadie! ¿Qué hice?”.

Como los niños pequeños preguntamos: “¡¿Qué hicimos?! ¡¿Por qué nos sentimos mal todo el tiempo?!” Incluso todo empeora sin causa alguna aparentemente. Nos consideramos ciudadanos honestos, no somos culpables en ningún crimen ¡¿Qué pasa?! ¿Por qué el mal llega a nosotros? Y todo llega, sin duda, desde arriba. Ya que en nuestro mundo no hay nada que no sea planeado desde arriba, según el cálculo del sistema general.

El Zohar explica que en cada instante, se revelan en nosotros nuevos defectos. Si les prestamos atención, si nos encontramos en el sistema general que incluye el grupo, el estudio en por lo menos 1 ó 2 horas al día, eso nos da fuerzas y sensibilidad para corregir los defectos. Comenzamos a discernir estos estados. De otro modo, no podemos distinguirlos.

Si no identificamos los mismos defectos –reshimot (los genes informativos), es decir, las posibilidades de corregirse y avanzar en lo espiritual–, se convierten en la fuerza del mal que se encuentra en nosotros. Esto es la causa de todas las enfermedades, los problemas y las crisis en nuestra vida.

De generación a generación, todo este mal no corregido se acumula poco a poco y en nuestra generación, alcanza ya escalas considerables. El ser humano no construye en sí mismo el deseo, es decir, la vasija (kli) para las luces, que podrían vestirse en éstas en caso de que la construyera. Entonces, el hombre revelaría el sentido de la vida y podría cambiar su destino.

Ya que no existe la vasija, las luces que debían vestirse en ésta, se quedan en forma del “espíritu” (rúaj) sin cuerpo y actúan en contra a nosotros.  Esto sucede porque estamos retrasados con la recepción de estas luces dentro de los deseos corregidos.

(Extracto de la lección nocturna sobre El libro del Zohar, correspondiente al 10 de febrero 2010).

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