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Entramos a la espiritualidad como a través del cuello de la botella

29_100_wp[1]Para situarme en el mundo espiritual, los cabalistas y los autores del libro de  El Zohar  construyen un sistema multidimensional de entrada. A través de las sucesivas capas, una tras otra, voy adaptándome a cada nivel y liberándome de algunos estereotipos y costumbres, recibiendo la visión desde un nuevo ángulo.  Porque debo entrar como si lo hiciese a través del cuello de una botella, recibiendo su forma. ¡De otro modo no entraré!

Los sufrimientos me empujan por detrás y la importancia de la meta espiritual me atrae hacia  adelante. De este modo, voy adquiriendo una forma más apropiada para el mundo que debe revelarse ante mí. 

Por eso, en el texto del Zohar revelaremos muchos filtros –que nos obligarán a hacernos un cuadrado, un circulo, o un triangulo, u otras formas– hasta que pasemos a través de ellos hacia el interior.  Estos filtros se encuentran sobre todos los niveles de nuestra mente y sensaciones, de nuestra propia visión y comprensión. Todo el tiempo pasamos a través de unos coladores/tamices y cada nuevo filtro nos hace algo diferentes, hasta que nacemos en el mundo espiritual.  Precisamente esto significa nacer espiritualmente.

Por eso, en el texto encontramos muchas cosas que nos confunden y apartan, pero es imposible estudiar este material por los métodos convencionales y con los esfuerzos de la mente. Sólo si logramos que la Luz Superior nos influya y nos cambie, entonces veremos para qué y por qué necesitábamos todo esto.

Y entonces tendremos unos obstáculos que simplemente se esfumarán. ¡Como si tuviésemos un obstáculo delante de nosotros (Majsom) y que desaparece! Hay una imagen, un agujero. De repente, pasas a través de él, moldeándote y adquiriendo su forma.

Esta es la manera en que funciona. Pero es imposible resolver estos problemas con ayuda de la lógica y la mente, porque no entendemos correctamente ni una sola palabra de este texto.

(Extracto de la lección sobre El prefacio al libro del Zohar, correspondiente al 16 de febrero 2010).

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El libro del zóhar es un boleto para el mundo espiritual

Ven y no temas, no estás obligado a nada

laitman_2009-12-13_zohar_1954_w[1]Pregunta: En el congresoEl Zóhar 2010, abrimos una nueva realidad” van a venir muchas personas nuevas. ¿Cómo debemos acogerles para, posteriormente, conservar la conexión con ellas y no perderles después del congreso?

Respuesta: ¡No somos una secta, ni convertimos a las personas a ninguna religión, no perseguimos a nadie para captar sus almas! Estamos totalmente abiertos y somos libres de entrar y salir.

La persona que llega no está obligada a nada: te gusta, entonces entra y siéntate a estudiar  junto con nosotros. No tienes ganas, pues no tienes ni siquiera que despedirte, sales  y nadie preguntará si sales por un momento o para siempre. 

Por eso, durante el congreso y después de él, no queremos retener a nadie.  Y la gente ya lo sabe. Queremos  seguir con la transmisión en la televisión e internet, a veces realizamos congresos y encuentros, pero en realidad no atraemos a nadie. 

Nadie está obligado a nada: llegó, participó y se fue. Después, cada uno decide hasta cuando quiere estar conectado con nosotros, más exactamente, con la ciencia de la Cabalá.

Y no sólo se trata de la conexión con nosotros, sino que simplemente toda la gente tiene que estar unida: primero todo Israel debe unirse como si fuesen hermanos y, después, todo el mundo. Confiamos en esto. Desde luego el libro de  El Zohar y la ciencia de la Cabalá puedan ayudarnos en esto e intentaremos lograrlo.

(Extracto de la lección sobre La introducción al libro del Zohar, correspondiente al 16 de febrero 2010).

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Has recibido una invitación desde arriba

Caminar en círculos o avanzar

laitman_2010-02-02_2054-70[1]El Zóhar, Capítulo “Tazria, Cuando una mujer da a luz”, Punto 158: Cuando la aflicción entra en la casa, el espíritu de impureza que estaba en la casa aparece, y pelean entre ellos.

Toda esta guerra ocurre dentro de la persona.

Al comienzo parece que el espíritu de impureza, que estaba cubierto, ha reaparecido y la aflicción que se reveló ha sido cubierta.

Luego, aparece que la aflicción estaba revelada en la casa y que el espíritu de impureza había sido cubierto. Sobre eso está escrito, “Irán y le dirán al sacerdote”, pues es una palabra de sabiduría”.

En lo espiritual, siempre avanzamos hacia una mayor sensibilidad. Lo que ayer era bueno para mí, hoy lo considero como malo. Esto no significa que estoy retrocediendo. Tales caminatas en círculo son las definiciones de mi estado.

Ayer pensaba que alcancé la corrección. Pero en unos minutos, en la etapa siguiente, cuando brilla una nueva luz (esto se llama “un nuevo día”), ya veo que esto no es bueno sino malo. No siento que es el mismo estado bueno que sentía antes. En mi visión se convirtió en malo, ya que comienzo a evaluarlo desde el punto de vista de un mayor otorgamiento.

A uno le parece que está parado en el mismo lugar o que retrocede. En realidad se avanza cada vez. Si ayer se pensaba que se había elevado, hoy siente que cayó. Aunque en realidad no ha caído y se encuentra en misma elevación que ayer, así determina su estado el día de hoy.

Es incluso lo contrario, ahora se construye el trampolín para la siguiente elevación.

(Extracto de la lección nocturna sobre El libro del Zóhar, correspondiente al 15 de febrero 2010).

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Tres días antes del comienzo

laitman_1373_wp[1]Pregunta: Antes de la entrega de la Torá, el pueblo de Israel hizo una preparación especial durante tres días. ¿Cómo prepararnos mejor durante los tres días anteriores al congreso?

Respuesta: Estos tres días se llaman “días de la restricción”, cuando te desconectas por completo de todo lo que tenías antes. Se sabe de la ciencia la Cabalá que el Masaj –que se eleva de tabur hasta pe– debe pasar tres etapas. Y solamente en la tercera etapa, no tiene indudablemente ninguna relación con la primera etapa.

Me encuentro en la primera etapa, luego me elevo al siguiente nivel. En el siguiente nivel, todavía hay una emisión de la luz reflejada que baja al nivel anterior, es decir, a la primera etapa. Me elevo a un nivel más alto y también emito estas luces sobre dos niveles anteriores.

Sólo después de estas tres etapas –o tres días o tres restricciones– alcanzo el estado, en el cual no tengo ninguna relación con “el pecado” del pasado. Por eso debemos desconectarnos de todo lo que teníamos antes y prepararnos para la corrección de nuestros deseos, para saber revelar la Fuerza Superior que se encuentra dentro de nosotros.

(Extracto de la lección sobre El libro del Zóhar, correspondiente al 15 de febrero 2010).

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Para que no esté silenciosa el alma

laitman_2009-05-28_8354_w[1]El Zóhar, Capítulo Tazria, Cuando una mujer da a luz,  Punto 86: Y el alma se levanta en la desgracia, en la aflicción por todo y ya no se le abre paso como antes. Sobre esto está escrito, “Quien guarda su boca y su lengua, guarda su alma de problemas”. Su alma, la cual solía hablar, ahora está silenciosa por las palabras malas que dijo. Entonces llega la serpiente, pues todo se ha revertido al comienzo, como antes de que fuera recompensada con un alma…

…Encuentra que el espíritu sagrado del desierto ha sido retirado de él, en cuyo momento, el espíritu impuro está sobre él y lo impurifica y entonces es un leproso. 

¿De dónde proceden las fuerzas malas y de dónde reciben el poder? Éstas existen sólo  si el mismo hombre las revela en su interior y decide que son malas.  Son sus propias cualidades no corregidas, sus deseos malos. Pero si la persona desea corregirlos, entonces éstos se revelan para la corrección y no se consideran como un delito. Además, está escrito: “Quien viene a purificarse, recibe ayuda”. Entonces, la persona recibe la ayuda sin sentir la carga.

Pero,  este mal puede revelarse sin la preparación y la participación del hombre, como todas estas fuerzas malas, que él no corrigió en el pasado y tampoco va a corregirlas. Es así que aparece la serpiente y otras imágenes horribles, con las cuales nos imaginamos nuestra inclinación al mal, nuestro destructor. Todos ellas son las cualidades no corregidas del ser humano que se revelan, no por el deseo de revelarlas y corregirlas, sino simplemente por el modo natural  de la naturaleza.

Entonces  se revelan como una fuerza mala, que daña y actúa contra el hombre. El Zóhar la describe como una fuerza externa, ajena, opuesta a la santidad, pero todo esto está dentro de los deseos no corregidos del propio hombre.

Por eso, no hay que pensar que ocurren algunos eventos inesperados que nos envía el Creador. Todos los eventos se despliegan sólo dentro de nosotros y hay que estar siempre preparados para cada revelación, para usarlo en la corrección. Entonces, esta revelación será para nuestro bien.

(Extracto de la lección nocturna sobre El libro del Zohar, correspondiente al 13 de febrero 2010).

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Avanzando desde las ramas a las raíces espirituales

Un puente estrecho de Maljut a Bina

process_poshel_100_wp[1]Pregunta: Si leemos en El Zóhar sobre las  diferentes fuerzas malas, ¿ las atraemos a nosotros mismos?

Respuesta:  Si uno lee sobre todos los pecadores escritos en la Torá (Aman, Amalek) y entiende que todos estos pecadores están dentro de él,  que sólo al corregirlos dentro de sí mismo, corregirá su apariencia en el mundo exterior que le parece que existe, entonces no tendrá ningún problema.  De este modo, él llamará a la Luz y los sufrimientos no le alcanzarán.

Si el hombre aspira a  su corrección con su esfuerzo en la unión y en los estudios, entonces despierta en sí mismo el mal y lo corrige.  Nuestro trabajo consiste en quedarnos en la línea derecha y, en cuanto sea posible, estar preparados a la activación de la línea izquierda, para usarla en nuestro ascenso. Si no se revelará dentro de nosotros la línea izquierda, que es esa serpiente que tiene diferentes nombres e imágenes, no podríamos avanzar.

Por eso, debemos con toda nuestra fuerza sujetarnos a la línea derecha incluso cuando se revele la línea izquierda, y todo esto será sólo para tu bien.

Lo importante es no temer nada. Tú pasas por un puente muy estrecho: en la revelación de la Luz Jojmá en la Luz Jasadím, y esto es una línea muy fina, un puente muy estrecho de Maljut a Bina.

(Extracto de la lección nocturna sobre El libro del Zóhar, correspondiente al 13 de febrero 2010).

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El zóhar nos ayuda a crecer

La serpiente enviada para ayudarnos

laitman_2009-11-19_9494[1]Zohar, Capitulo Tazria, Cuando una mujer da a luz”,  Punto 95: Esto es cuando el pecador le da fuerza a Sitra Ajra, para extender de la izquierda, desde arriba hacia abajo, tal como hizo Caín.

Entonces la serpiente, llamada “pecado” que acecha a la puerta de Maljut, deja al descubierto el primer punto, el cual está oculto en Maljut y todas las luces parten desde la raíz del alma de la persona pecadora (en Maljut)… 

Precisamente gracias a que se revelan la serpiente y Maljut, la cual no es capaz de recibir ninguna luz, el hombre empieza su corrección desde el punto más bajo, más crítico.

Esta serpiente juega un rol muy importante. Por eso, hay que interpretar positivamente lo que está escrito que el pecado nos aguarda en la misma entrada. El Creador preparó para nosotros la serpiente, gracias a la cual podemos nacer en el mundo espiritual.

¡La serpiente revela la cosa más básica: que no es posible recibir la luz en los deseos egoístas! De hecho, ¡ni lo intentes! Perderás las fuerzas en vano y no tendrás éxito nunca. Deja tus deseos egoístas, no podrás hacer nada con ellos. Tienes que subir por encima de ellos y saltar por encima de este mundo. Es lo que la serpiente explica al hombre…

La serpiente se arrastra como el ángel enviado por el Creador para empujarnos hacia la corrección. Pero, como nos encontramos sumergidos en nuestro egoísmo, maldecimos estas fuerzas que desean sacarnos de él. Al revés, tenemos que agradecer a la serpiente por su ayuda. Esta serpiente es como la medicina, no en vano es justamente el símbolo de la medicina. Porque el veneno es la base de todas las medicinas.

Con la ayuda de las mordeduras de las dos serpientes, el Creador nos ayuda a sentir de repente la naturaleza, la cual se encuentra por encima de nuestra naturaleza. Comprendemos que debemos subir por encima de las dos serpientes y así encontramos con Aquel que las dirige.

(Extracto de la lección nocturna sobre El libro del Zohar, correspondiente al 13 de febrero 2010).

Preocupémonos de que este hombre esté vivo

laitman_2008-11-14_7127[1]Por ahora, en nuestro nivel actual, no necesitamos entrar en detalles. Simplemente  trabajamos juntos, nos preocupamos de nuestra vasija espiritual y cada uno pone su propia parte en la vasija común.

Cuando ascendamos hacia niveles más elevados, entonces deberemos aclarar exactamente qué partes conectamos entre sí. En el cuerpo, los tejidos, las substancias y las células se conectan de un cierto modo, los órganos empiezan a conectarse uno con el otro y conocer cómo cada uno debe abastecer a los demás.

Pero, por ahora, se trata de simple unión de los deseos hacia la misma meta. Tienes que concentrarte en uno solo: ¡todos nosotros queremos revelar al Creador simplemente para sentirnos bien! Queremos lograr el otorgamiento mutuo, cuando Él nos otorga a nosotros y nosotros uno al otro y a Él, para que nuestra vasija espiritual común empiece a vivir y mantener su propia vida. Dentro de esta vasija, existiremos juntos, como un organismo uno y único sin división entre tú y yo.

La luz debe fusionarnos de tal manera que todo se una y mi “yo” desaparezca. Cada uno de nosotros añade su agua a la vasija común y, entonces, no sentimos dónde está mi agua, es decir, toda el agua es común. Y después, empieza nuestra interacción mutua por encima de nuestro egoísmo, cuando una parte se une con otra y se conecta con las arterias vitales, como en un único organismo.

La vida en un cuerpo es como la vida en Maljut del Mundo del Infinito, con su Luz que la llena y con el otorgamiento mutuo uno al otro. Imaginen que todos nosotros somos un único hombre, y somos sus órganos. ¡Y todos nos  preocupamos que este ser humano esté vivo! ¡Porque con su vida él da placer al Creador!

Y después, empiezas a descubrir que tú no eres simplemente alguna de sus partes, por ejemplo, del cerebro, sino que una parte del mismo cerebro incorporada en cada órgano.  ¿De otro modo, cómo podrías pensar sobre los demás? En cada célula, en cada hueso hay una parte del cerebro. ¡Y tú sentirás que estás incluido en todos, sin excepción!

Pierdes tu propia identidad y, de otro lado, recibes más posibilidades de pensar sobre las  demás personas, fuera de tu egoísmo que se te revela de un modo diferente.

(Extracto de la lección sobre El libro del Zóhar, correspondiente al 15 de febrero 2010).

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No soy un tornillo de la máquina, sino una célula en un organismo vivo

laitman_2008-12-18_shest_w[1]Imagínense cómo se siente cada célula y cada órgano del cuerpo en el organismo. Están fielmente ocupados con su trabajo particular. Toda su vida depende cien por ciento de los demás órganos, de los que recibe todo lo que necesita. Todo su trabajo está dirigido a mantenerlos con vida. De lo contrario, no recibiría la fuerza vital de ellos. Y así no podrían participar juntos en la vida común del cuerpo, que les adjunta la fuerza general del Creador, de Quien les llega la luz y la vida.

Yo siento que me encuentro en este sistema. Todo el universo, todo el mundo es un único sistema común. Veo todas sus conexiones internas. Siento cómo todos están unidos en este sistema uno con el otro, dependiendo uno del otro y cumpliendo cada uno su función. Por eso,  me queda claro que no hay separación entre yo y los demás.

Si fuera un sistema cerrado, autosuficiente, todo terminaría de este modo. Pero en éste, todo el tiempo se revelan nuevas deficiencias, correcciones, roturas; o en algún sitio algo se activa o en el otro. El egoísmo crece. Por eso, me encuentro todo el tiempo con temor.

Por otro lado, puedo sobrepasar mi miedo si yo mismo avanzo y reúno las fuerzas, las nuevas cualidades.  Entonces, no temo lo que se me descubre y me alegro de la posibilidad de hacer inmediatamente las correcciones e inyectar todavía más vida en el sistema común, percibiendo que con ello le traigo todavía más placer al Creador.

(Extracto de la lección sobre El libro del Zóhar, correspondiente al 15 de febrero 2010).

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