Aprender de la Naturaleza

laitman_2009-05-04_1871[1]Sobre nosotros actúan dos fuerzas. Dentro de nosotros crece nuestro ego y nos aleja el uno del otro, según la medida de nuestro odio. Pero, por otro lado, hay una fuerza exterior que nos aproxima en un círculo ¡y no tenemos elección! Aunque no escogí encontrarme en la conexión global con todo el mundo y no lo quiero, el Creador lo ha dispuesto de esta manera.

Es decir, por un lado, se despierta en mí una fuerza negativa respecto a los demás y, por otro lado, todos los otros me rodean en un circulo tan estrecho que no tengo dónde esconderme. Así caigo bajo la presión de estas dos fuerzas. Esto está hecho de manera intencionada, para que yo no tenga salida.

Cada uno, sin excepción, rompería con gusto todas las relaciones entre los pueblos y las civilizaciones. Pero revelaremos que dependemos incluso de unos países muy pequeños que aparentemente no deciden nada. Nadie en el mundo puede vencer unos piratas en Somalia. Y todavía existe una multitud de otras formaciones terroristas semejantes.

¿Por qué no podemos destruirlos? La Fuerza Superior no lo permite. Todos nosotros dependemos unos de otros y no hay dónde esconderse. En el mundo hay 180 países. Ya veremos qué problemas surgirán cuando se revele nuestra dependencia mutua.

Imagina qué pasa cuando tienes una pierna lesionada. Aparentemente es un detalle, pero la cabeza comienza a no funcionar, no prestas atención a nada. Este pequeño dolor no te deja trabajar normalmente. ¡No podemos vencer ni a un país terrorista, porque no tenemos unidad!

Si todo el mundo actuara conjuntamente, le cerrarían todos los bancos, dejarían de comprarle el petróleo y listo. ¿Que podrían hacer? Al día siguiente no tendrían nada. Le cerrarían todas las fronteras: ni entran ni salen.

Cuando un cuerpo ajeno, como una astilla, penetra nuestro organismo, éste inmediatamente la aísla en una cápsula y comienza a sacarla, hasta que se rompe el absceso y este cuerpo extraño sale afuera juntos con el pus.

¿Acaso nos portamos así en relación con los terroristas? No, porque no hay consentimiento mundial. Pero debemos aprender de la Naturaleza lo que se requiere hacer con ellos.

No se requiere destruirlos. Solamente se requiere llegar a un consentimiento universal de que no entraremos en contacto con esa parte del organismo general.

Y se corregirán muy rápidamente. No existe influencia más fuerte.

(Extracto de la lección sobre la Introducción al Libro del Zohar, correspondiente al 7 de febrero 2010)

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