Entre el jardín del Edén y el Infierno

laitman_2009-05-xx_ny_5054El Zóhar, Capítulo, Tazria, Punto 20) Cuando el alma desciende a la entrada de este mundo, primero desciende al Jardín del Edén de la tierra, y contempla la gloria de los espíritus de los justos de pié en columna por columna.

Después ella va al infierno y observa a los malvados gritando, “¡Ay de mi!” “¡Ay de mi!”, y nadie se apiada de ellos. A ella se la da testimonio de todo, los malvados testifican acerca de como son castigados por cada pecado y los justos testifican de la buena recompensa que ellos reciben por cada Mitzva (buena obra/mandamiento), y esa santa imagen se ubica sobre ella hasta que ella parte hacia este mundo.

Se trata siempre de un alma, de un hombre. El jardín del Edén y el infierno, los justos y los pecadores, todos ellos están incluidos en un solo hombre. Si entramos dentro del sistema de nuestra alma, penetramos en nuestra realidad interna, investigando allí todas las posibilidades, esto significa que estamos viajando entre el jardín del Edén y el infierno, observando lo que sucede allí, o sea, construimos un mapa del avance futuro.

(Extracto de la lección nocturna sobre El libro del Zohar, correspondiente al 10 de febrero 2010)

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