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¿Estás preparado para la huida?

laitman_2009-05-28_8354_w[1]Trabajamos y nos preparamos para la elevación al escalón espiritual, pero sólo podemos realizar los esfuerzos.

La acción misma la hace la Luz. No tengo fuerzas para elevarme sobre mi mismo ¡No puedo tomarme por el cabello y sacarme del pantano egoísta!

El resultado de todo nuestro trabajo se llama “Realizó los esfuerzos y lo logró”, ya que ocurre una acción de la Luz Superior.

La salida de Egipto se realiza debido al “despertar de arriba”, debido a la revelación de una Luz muy grande, GaR de Jojma.

Esta Luz se llama la oscuridad egipcia, ya que la Luz se revela pero no tenemos ninguna vestidura de Jassadim para esta Luz, con lo cual no podemos sentirla.

Por eso se llama noche y no día. No hablamos de ascenso por los escalones espirituales sino de huida, de salto. Pesaj proviene de la palabra “saltar” (Pasaj).

Esta elevación sucede en la persona como un impulso fuera del tiempo, del movimiento, del espacio, y de cualquier apreciación humana.

Ya que todo ocurre debido a la fuerza que influye desde arriba. Por eso tenemos que estar preparados para esta salida.

Ésta ocurre de repente, súbitamente. Un instante antes de que esto suceda la persona no es capaz de imaginar tal estado. Cuando se encuentra directamente ante la salida de Egipto, entonces sucede.

La salida ocurre en forma no planeada… Sobre la transición misma está dicho que cuando el Creador lo hace con nosotros, nos encontramos como en un sueño…

(Extracto de la preparación para la lección sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 31 de marzo 2010).

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¡Únanse y Él se revelará!

laitman_2010-03-10_5461[1]Pregunta: ¿Qué significa que debemos tener el deseo de estudiar Zóhar juntos? ¿Cómo debemos realizarlo o sentirlo?

Respuesta: La corrección consiste en todos los deseos unidos y juntos. En nuestra realidad (este mundo) sentimos los deseos separados unos de otros.

Al unir nuestros deseos y juntarlos, sentiremos en ellos la realidad llamada “el mundo espiritual”. Todo es muy simple.

Esto no depende ni del espacio y ni del tiempo. Todo depende de la unión de los deseos en una unidad entera o de su aislamiento.

Ahora sientes esta realidad, ya que nuestros deseos están separados y cada uno existe por sí mismo.

En tu pequeño deseo, que está dirigido sólo para tu propio beneficio, sientes lo que es posible sentir en él.

Sientes la Luz, pero dentro de ese deseo te parece como la percibes ahora ¿Quieres sentirla de otra manera?

Con estos deseos terrenales no puedes hacer nada hasta el Fin de la Corrección.

Cuando el deseo terrenal se revela en nosotros, sentimos que vivimos. Luego éste se extingue y sentimos que morimos.

Después el deseo se revela otra vez y muere de nuevo, despertándose por el uso y escondiéndose.

Pero además del deseo terrenal, existe un deseo llamado “el punto en el corazón” que proviene de otro nivel (espiritual). Podemos unir este deseo con los otros.

No podemos unir nuestros deseos de este mundo en ninguno de los niveles (inanimado, vegetal y animal).

Los deseos de este mundo están vinculados unos con otros sólo en la medida en que los obliga su naturaleza, no más que eso.

Pero podemos unir y juntar nuestros deseos llamados “el punto en el corazón”. Entonces, sentimos en ellos el mundo espiritual.

Por eso, debo imaginarme este deseo general (kli, la vasija).

Si nuestros deseos hacia lo espiritual —nuestros puntos en el corazón—, pudiesen unirse y juntarse en ayuda mutua e intercomunicación, sentiríamos el mundo espiritual.

Pero la sensación en ellos debe ser mutua. La sensación no puede estar en cada uno por separado, ya que se revela a partir de la unión de los deseos.

¿Qué se revela? La conexión entre ellos. La conexión entre ellos se llama el relleno, el Creador, la Luz que llena el deseo.

Ya que en cada uno de nosotros mismos no se revela la Luz. Revelamos nuestra impresión de la Luz, es decir, de la propiedad del otorgamiento vestida en nosotros ¿En qué se viste? En nuestras relaciones de unos con otros, con el amor y el otorgamiento.

Hay cierta fuerza que nos da la posibilidad de unirnos y estar juntos, relacionarnos unos con otros en otorgamiento mutuo.

Por eso, mi otorgamiento hacia otro se llama “Luz”. El otorgamiento mutuo que revelo entre todos se llama “Creador”. Esto significa “desde el amor a las creaciones hacia el amor al Creador”.

(Extracto de la lección sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 15 de febrero 2010).

La huida de sí mismo al otro

rav_2008-11-07_blackpool_lesson_12_w[1]¿Qué significa la huida de sí mismo, de su Egipto? Agarro todo lo que puedo llevar y corro para escapar.

¿Pero adónde correr si a mí alrededor está la oscuridad total de Egipto? Estoy encadenado dentro de mi deseo, ¿a dónde puedo huir? ¿Acaso tengo algo excepto esto?

Estoy huyendo de mis deseos al deseo del prójimo. ¡Esto se denomina el exilio de la esclavitud de Egipto! Siento tanta presión que no tengo otra opción.

Y no puedo hacer esto por mí mismo, pero debo aspirar a ello. De otra manera, no tengo ninguna posibilidad de salir.

El hombre toma todas las vasijas de los egipcios y, por la noche, en la oscuridad,  huye de Egipto. ¿A dónde puede huir si a su alrededor está la oscuridad?

El próximo estado también está oscuro, pero él siente que este estado está más cerca a la libertad. Incluso ahora odio a los demás y no estoy conectado con ellos, pero sé que el próximo estado es más avanzado.

Es decir que salgo de mis deseos a los deseos del prójimo hasta cuanto yo sea capaz. Simplemente huyo.

Pero tampoco veo la Luz en los deseos del prójimo. Debo mostrar mi preparación para salir en ellos, a pesar de la oscuridad.

Alcanzo al Mar Final y estoy listo para saltar, porque veo que detrás ya no me luce nada y no puedo quedarme más en mi ego.

Estoy dispuesto a matarlo con el fin de salir a los deseos comunes, a los deseos del prójimo. Que yo no reciba nada para mí mismo, pero veo que allí está el próximo peldaño, el peldaño espiritual.

El hombre entiende que los deseos externos de las otras personas es un peldaño más alto en relación con sus propios deseos internos.

(Extracto de la lección sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 29 de marzo 2010).

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El milagro del exilio de Egipto

laitman_9156_1_wp[1]El Zóhar, capítulo Bo, punto 121: Está escrito, “que te ha sacado del país de Egipto”. “Acuérdate de este día en que saliste de Egipto”.

“Te sacó de Egipto, con Su presencia y con Su gran fuerza”. “El Señor te sacó de esto”. Cincuenta veces se menciona el éxodo de Egipto en la Torá.

Cincuenta es un peldaño completo, 10 Sefirot de Maljut y 40 Sefirot de Bina, todos juntos. Toda Maljut debe ascender por sí misma en todo peldaño completo.

El hombre debe sentir estas dos fuerzas dentro de sí: una delante de otra.

Por eso la liberación no vendrá antes de terminar el exilio, alcanzando una horrible sensación de que no tenemos fuerzas para salir de nuestro egoísmo. Y junto con esto, ¡simplemente debemos hacer esto!

Y cuando sintamos esta oposición con toda su fuerza, se abrirán las aguas del Mar Final y lo cruzaremos.

El hombre no sabe cómo se revela. Esto se denomina un milagro. Lo provoca el mismo hombre cuando se encuentra en un callejón sin salida.

Por un lado, el hombre no entiende como puede salir: él no tiene ningún poder y ninguna fuerza.

Incluso no entiende que pueda existir una Fuerza Superior que podría cambiar su naturaleza. Por otro lado, se revela esta fuerza que está por encima de la naturaleza.

Esto sucede sólo como un milagro, es decir, más arriba de este estado, de esta naturaleza que se denomina “Egipto” y que forma toda la esencia humana.

(Extracto de la lección sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 29 de marzo 2010).

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Salir del exilio

Los orígenes de la festividad de Pesaj

laitman_2008-08-21_0594_wp[1]Hoy empiezan siete días especiales de la festividad de Pesaj.

Durante todos estos días, debemos tener una intención correcta y constante porque es un tiempo especial.

No celebramos tradiciones ni ceremonias religiosas. Estamos muy lejos de las acciones que la gente hace porque está educada de este modo desde la infancia o está dirigida por los objetivos egoístas de recibir recompensa en este mundo o en el mundo por venir.

Los que estudian la Cabalá desean ante todo revelar el Mundo Superior y las acciones espirituales. Sólo después, viendo sus efectos y sus raíces, están dispuestos a respetar y observar las tradiciones con la misma intención, como las mismas acciones espirituales.

Abraham y sus discípulos fueron los primeros que percibieron la conexión de las ramas y las raíces. Antes Abraham hacia ídolos y era un sacerdote en Antigua Babilonia.

Pero al revelar lo espiritual y su consecuencia en lo material, al descubrir que desde el mundo espiritual a nuestro mundo descienden las fuerzas que ponen en marcha este mundo, él creó el lenguaje de las ramas, que es  una descripción del Mundo Superior, de las raíces, con ayuda de las palabras de nuestro mundo, las ramas.

Entonces él reveló toda la realidad —material y espiritual— como un todo único. Por eso, sus acciones espirituales y terrenales se unieron juntas. Y de este modo enseñaba a sus discípulos.

Sobre esto está escrito que los patriarcas (los primeros cabalistas) cumplían toda la Torá antes de su recepción en el monte Sinaí.

Porque la revelaron de su percepción del mundo espiritual, de las acciones espirituales. Según esto, ellos cumplían las mismas acciones también en nuestro mundo, percibiendo toda la realidad como un todo único.

(Extracto de la preparación a la lección según el libro Shamati, correspondiente al 29 de marzo 2010).

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El elixir de la vida o el veneno mortal

laitman_2009-04_9136_w[1]Después de la destrucción del Segundo Templo (la destrucción de la propiedad del otorgamiento y el amor del nivel de Neshama), las personas han dejado de sentir lo espiritual (la propiedad del otorgamiento). En vez de realización de acciones de otorgamiento y el amor (preceptos), a las personas le quedaron sólo costumbres terrenales (copia de los preceptos) y continuaron observándolas.

Los cabalistas, como líderes de las generaciones, apoyaban la observancia de estas tradiciones y costumbres en el pueblo.

Poco a poco, con el crecimiento del egoísmo y la caída de las generaciones, las personas perdieron la comprensión de la conexión entre las costumbres y su deseable realización espiritual. Cumplían mecánicamente las acciones, considerando que esto es lo que exige de la persona el Creador. Por esto, les prometían la recompensa en este mundo y en el mundo después de la muerte.

Está escrito en el Talmud que si no hay relación entre la realización terrenal y espiritual, que las acciones terrenales son muertas y matan a la persona, es decir, lo alejan aún más de lo espiritual, del Creador, porque lo satisfacen.

También está escrito en el Talmud que “al Creador no le importa cómo matan al animal (se refiere a la matanza ritual), ya que “los preceptos son dados para corregir a la persona a través de ellos”.

Si la persona siente la conexión de sus acciones materiales con sus raíces espirituales, recuerda lo espiritual realizando estas acciones. En este caso vale la pena hacerlas.

Pero si esta conexión no existe, la realización mecánica de las acciones puede alejar al hombre del desarrollo espiritual, ya que él obtendrá satisfacción con las acciones terrenales (“preceptos”) y no sentirá déficit en ellas.

Entonces la Torá de la vida se convierte en un veneno mortal para el hombre. Él se sentirá perfecto, orgulloso respecto de los demás, considerando que todos le deben. En vez de amor al prójimo, el hombre obtiene un veneno de muerte espiritual.

(Extracto de la preparación para la lección sobre el libro del Shamati, correspondiente al 29 de marzo 2010).

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Desde el mundo inferior conoceremos el Superior

img_3151_100_wp[1]En el libro Beit Shaar HaKavanot, El Ari nos explica los significados de todas las acciones espirituales de Pesaj y su reflejo en las costumbres materiales.

Los preceptos (Mitzvot) son las correcciones de los 613 deseos egoístas del alma de la persona, en deseos altruistas por medio de la Luz Superior (Torá). Sus copias terrenales se llaman costumbres o tradiciones (Minhagim).

Estamos dispuestos a cumplir las acciones terrenales (costumbres) sólo si nos ayudan a alcanzar el cumplimiento de las acciones espirituales (preceptos). Por esta razón seguimos las tradiciones, no por ningún otro motivo.

De esta forma, mientras más nos preguntamos sobre el objetivo y el sentido de cada acción material (costumbre), más nos comunicamos con las raíces espirituales. De este modo, desde el mundo inferior conocemos el Superior.

Es necesario explicar al pueblo de Israel y a todo el mundo que no hay ninguna santidad en ninguna costumbre, si ésta no tiene una raíz espiritual.

Y sólo la conexión con la raíz entrega el derecho de la existencia y la importancia de la costumbre.

(Extracto de la preparación para la lección sobre el libro del Shamati, correspondiente al 29 de marzo 2010).

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¿Estás esperando la salvación?

laitman_2009-07-18_0906_w[1]El Zóhar, capítulo Shemot, punto 247: Sesenta es Maljut, los poderosos de arriba, del lado de Gevura, que se aferran a las esculturas, es decir, a la exterioridad de la sagrada Jaya de Israel, que es Maljut.

Esto es porque ellos fueron nombrados por ella, sesenta reinas. Estos son ángeles encargados sobre las naciones.

Ochenta sirvientas son los ángeles encargados de las esculturas de Maljut debajo de las sesenta reinas. Por eso es que ellas son llamadas sirvientas y no reinas.

Todo lo que leemos en el Zóhar sucede dentro del deseo. A parte del deseo no hay nada. Leemos sobre sus fenómenos internos, sus cambios, diferentes conexiones entre sus partes.

Este aparato enorme que se denomina “Maljut”, que debe cambiar y cada vez asemejarse más a la Luz.

Por eso, todos los nombres y denominaciones escritos en el Zóhar están en Maljut, en nuestros deseos, en diferentes formas de conexión entre nosotros.

Y sólo debemos pensar cómo atraer la Luz a este deseo, sobre que habla el Zóhar.

Aunque no entiendo de qué cualidades y cambios se trata y qué pasa allí, espero la salvación: que la Luz influya sobre este deseo, que sentiré qué es este deseo y la Luz que lo llena, que los sentiré juntos.

Porque es imposible percibirlos por separado, sino que sólo si se tocan uno a otro en la medida primera y mínima.

Precisamente estoy esperando eso. Y todas las palabras y letras que leo en el libro están sólo en este deseo, en mi alma.

(Extracto de la lección nocturna sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 25 de marzo 2010).

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Un viaje al mundo de los deseos

La metodología del nacimiento espiritual

laitman_2009-12-20_3497_w[1]¿Cómo se puede alcanzar la eternidad y la perfección? Según la ley de la semejanza de las cualidades.

Si la Luz y el deseo son opuestos una al otro, la Luz anula el deseo. Y si son iguales, mantiene una al otro.

En este caso, sentimos que ellos existen y esto se denomina la vida eterna. Precisamente para eso está destinada la ciencia de la Cabalá.

Para llevarnos a tal estado, a la posibilidad de vivir eternamente y sentir nuestra verdadera realidad, similar al Creador, debemos pasar por el proceso de las correcciones.

Todas estas correcciones consisten en hacer el deseo de disfrutar semejante a la Luz, lograr la observación de la ley de la semejanza de las cualidades.

En esto consiste toda la corrección. O somos opuestos al Creador, como hemos sido creados desde el principio, o gradualmente logramos la semejanza a Él.

Nos corregimos hasta que la Luz y el deseo se unen. Y en ese momento nacemos en lo espiritual.

Esta metodología de la corrección se denomina la ciencia de la Cabalá (“Cabalá” en hebreo significa “recepción”). Es la ciencia sobre cómo recibir la Luz en el deseo, para que ésta no se desaparezca y para que sienta mi realidad eterna y verdadera. Realmente es una sabiduría grande y muy compleja.

No comprendemos muy bien cómo podemos hacerlo. Pero precisamente en eso consiste todo nuestro deseo interno que apenas comprendemos. Para eso existimos y subconscientemente lo buscamos todo el tiempo.

Hay una etapa cuando por primera vez logramos el contacto con la Luz, la sentimos en nuestro deseo y ella se queda en nosotros. Percibimos la vida eterna, la Luz está dentro de nosotros y ya no nos separamos. Este nacimiento espiritual se denomina el exilio de Egipto.

Y antes de esto, debemos estar en el exilio de Egipto, en la preparación hacia el nacimiento espiritual, hacia la liberación.

Por eso, prestamos mucha atención al estudio de estas etapas, por las cuales debemos pasar en el exilio de Egipto para salir de él lo más pronto posible con ayuda de diferentes medios que están preparados para nosotros por los cabalistas durante todas las generaciones.

(Extracto de la lección nocturna sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 25 de marzo 2010).

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La única condición y la más difícil

Y se levantó un nuevo rey en Egipto…

laitman_2009-11-19_9494[1]El Zóhar, capítulo Shemot, punto 250: …Por temor a que se mezclaran las tribus con el resto de las naciones, que apreciaban a Israel, Él los exilió a Egipto, quienes eran soberbios y despreciaban y aborrecían a Israel.

Y ellos estuvieron allí hasta que la maldad de los amorreos fue colmada y ellos llegaron a su propia tierra, pues ya no existía el temor de la mezcla con el resto de las naciones.

¿Cómo nos acercamos al estado deseado en el que podemos establecer dentro de nosotros la línea media que es nuestra semejanza a la Luz, al otorgante, al Creador?

Precisamente por cuenta de que dentro de nosotros se revela el estado que se denomina “el exilio de Egipto”.

Nuestro deseo egoísta crece hasta tal nivel que nos sentimos encerrados en él. Este deseo domina sobre nosotros.

Entonces, empiezo a distinguir entre yo y mi naturaleza, entre yo y mi egoísmo, entre yo y mis cualidades.

Quisiera cambiarlos pero no puedo. Veo que ellos abusan de mí, que me arruino a mí mismo, a mi vida, la vida de mis familiares y de todo el mundo.

Me someto a mí y a los demás al peligro, porque estoy en este egoísmo creciente sin límites, sin alguna posibilidad de detenerlo. No puedo hacer nada con él.

Entonces, llega el estado en que el hombre empieza a  entender que la fuerza que actúa en él es una fuerza ajena. Él no se identifica  con ella.

Él empieza a sentirla como su enemigo. Esto se determina “Y se levantó un nuevo rey en Egipto”.

El Hombre empieza a sentir que se rebeló un nuevo poder, que esto no soy yo, sino algo me hace esto: la Naturaleza o el Creador, pero no yo. Y no sé como liberarme de este poder.

Pero a medida que el hombre empieza a ver su deseo de disfrutar como ajeno a si mismo, empieza a conocer al Creador, a aquel que organiza todo esto para él.

Él tiene ya la misma actitud y al Faraón y al Creador. Dentro de él ya surge la contradicción interior, la percepción de que existe la Fuerza Superior que le hace todo lo que le ocurre.

Pero esta revelación no llega por sí misma, sino que sólo después de muchas horas de estudios, de la unión con los amigos en el grupo, del trabajo en la difusión, cuando uno en la práctica estudia la ciencia de la Cabalá.

(Extracto de la lección nocturna sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 25 de marzo 2010).

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