Criar polluelos espirituales

laitman_2008-11-03_0727_wEn su evolución, la humanidad pasó por todas las etapas del desarrollo inconsciente (animal).

De ahora en adelante, debemos evolucionar nosotros mismos hacia Adam (la semejanza con el Creador). No hay otra opción. Dicho objetivo debe cumplirse. Si no lo realizamos, las cualidades que no corregimos provocarán grandes sufrimientos que, de todos modos, nos obligarán a cumplir el programa de la creación.

Por eso, no es posible hacer nada sin la ciencia de la Cabalá ya que ésta nos explica cómo revelar al Creador y, basándonos en estos conocimientos, corregirnos y construimos una “incubadora” para nuestro desarrollo.

Si no lo hago, entonces el Creador viene en mi ayuda de la siguiente manera: las mismas fuerzas que debería haber usado para la creación de la incubadora y que no usé, Él me las revela de modo negativo.

Él me construye esta incubadora pero, aparentemente, parece estar estropeada. Cuando, posteriormente, empiece a revelarla, veré que no era ella la que estaba estropeada, sino mi actitud.

La incubadora está bien desde el principio y, en cuanto yo lo desee, ella de inmediato empezará a actuar y cuidarme; criarme para convertirme en un futuro “polluelo”.

Pero, ahora, debo participar en esto de forma contraria a como actuaba en los peldaños anteriores (inanimado, vegetativo y animal) donde, en lugar de yo mismo, era la Naturaleza la que hacía todo por mí.

Ahora soy yo quien debe poner en marcha este sistema. Es decir, ¡yo construyo una maquina que reemplaza al Creador! Porque, si yo paso a ser su creador entonces, ¡me haré como el Creador! Termino el trabajo sobre mí mismo, trabajo que el Creador no terminó y me dejó encargado.

La incubadora espiritual es el Creador (la Luz que retorna a la fuente), el entorno, el maestro y los libros, es decir, todo lo que influye sobre nuestro desarrollo espiritual. Hay que organizar todo esto de modo óptimo, para que esta incubadora espiritual cuide de nosotros y nos lleve hasta el estado absoluto; es decir, que pueda hacer de nosotros un hombre semejante al Creador.

Así será la incubadora en la que criaremos a los polluelos espirituales. Es la forma en la que debo tratar a mi alma.

(Extracto de la lección según el artículo La Nación de Baal HaSulam, correspondiente al 24 de marzo 2010)

 

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