Dos ángeles en el camino de la meta

laitman_2010-02-02_3930El Zohar, capítulo Toldot, p. 172: Debido a que Jacob confió en el Creador y todos sus modos eran por Su nombre, sus enemigos estaban en paz con él.

Y Sam’el, quien es el poder y la fortaleza de Esaú, hizo las paces con Jacob. Y debido a que hizo las paces con Jacob, estuvo de acuerdo con las bendiciones y entonces Esaú también hizo las paces con él.

Pero mientras Esaú no hizo las paces con ese encargado que fue designado sobre él, quien es Sam’el, Esaú no hizo las paces con él. Eso es porque en todos los lugares, el poder de abajo depende del poder de arriba.

Y mientras el infractor arriba no es debilitado, que son los encargados designados sobre ellos arriba, es imposible debilitar al infractor abajo en este mundo.

Al hombre le está prohibido pensar que existan fuerzas que se opongan a él; que estén contra el trabajo del Creador, que no deseen que el hombre alcance el propósito de la creación. ¡Esto no existe!

Todas estas fuerzas —de la línea derecha y de la línea izquierda— actúan hacia misma meta. Pero nosotros pensamos que el mal viene para desviarnos, destruirnos y eliminarnos. ¡Esto no es correcto!

El mal viene sólo para mostrarnos dónde cometemos el error. Nosotros, con nuestro trabajo incorrecto y nuestra conducta errónea, manifestamos este mal y, en realidad, lo damos a luz. Porque el mal está dentro.

Por eso, la misión de estos dos ángeles, del mal y del bien, es acompañar al hombre en el camino hacia la meta de la creación.

(Extracto de la lección sobre El libro del Zohar correspondiente al 04 de marzo 2010)

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