La incubadora para el desarrollo acelerado del alma

laitman_2008-11-14_6935[1]En el artículo La Nación, Baal HaSulam escribe que el ser humano se distingue del animal en que estos dependen completamente de la Naturaleza, ya que no pueden adaptarla a sus necesidades. Mientras que el ser humano —dotado por la fuerza del pensamiento— no espera hasta que la gallina empolle los huevos, sino que inventa la incubadora que produce los pollitos como una gallina real.

Asimismo, el ser humano aspira a mejorar su estado en todo, sin ponerse a merced de los golpes de las fuerzas de la Naturaleza.

En todo él aspira a encontrar el método conveniente para lograr la meta deseada, con menos tiempo y con menos sufrimientos.

La ciencia de la Cabalá sirve al ser humano esa “incubadora” que nos ayuda a acelerar el desarrollo espiritual y a no esperar hasta a que esto pase en forma natural: severa, larga y dolorosamente.

Toda la meta de nuestro desarrollo es el nacimiento en nosotros de una sensación de semejanza con el Creador, la semejanza independiente y libre.

La “incubadora” espiritual del ser humano debe ser polifacética, para que cada uno pueda encontrar allí su lugar y sentirse a sí mismo como en las manos cuidadosas de la madre.

Y entonces, recibirá una “alimentación” provechosa para él, que lo desarrollará y lo elevará poco a poco.

(Extracto de la lección sobre el periódico La Nación de Baal HaSulam, correspondiente al 23 de marzo 2010).

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