Remover el maleficio de hechicería de nuestra vida

laitman_2009-03-18_8399_w[1]Toda nuestra vida es un hechizo y un gran engaño. El deseo egoísta todo el tiempo nos mueve y nos obliga a trabajar para él.

Nosotros amamos este deseo sucio y queremos ser engañados por él.

¿Sobre qué nos miente? Sobre el fin del camino, prometiéndonos que allí se encuentran el deleite y la luz. Pero en el camino también recibimos algo de placer.

¡Y aunque no tengo nada excepto  promesas, disfruto de ellas!

Pienso sobre lo que obtendré y ya siento como si lo tuviera. Recibo chispas de deleite que me dan esperanza.

¡Pero en las chispas no hay ninguna luz¡ Ella no baja más allá del Parsa, el límite del mundo de Atzilut!

La luz me brilla desde allá y despierta estas chispas, pero siento la esperanza de recibir la luz. Y así toda la vida…

A pesar de que nos decepcionamos todo el tiempo y no vemos ninguna luz —sólo unas chispas—, debido a la propia desesperanza buscamos dónde encontrarlas, para gozar de ellas y recibir aún un poco más de dinero, fama, poder, conocimiento, comida, sexo.

¡Es así que todo el tiempo nos mantenemos en el camino con la esperanza puesta en el futuro! En aquel instante cuando debe llegar la luz a la chispa, pero entonces aquella no llega e instantáneamente todo desaparece.

Justamente en esto consiste el trabajo del deseo egoísta: atraernos por medio de las promesas de placer, para que lo esperemos y todo el tiempo nos encontremos en el camino pensando que disfrutamos.

Ya que nunca llegamos al placer mismo sino que llegamos a la desilusión, cuando todo desaparece.

En el mundo material el hombre vive sólo con esperanzas en el futuro y cree que esto es la felicidad.

Él cree que adelante lo esperan unos placeres egoístas y trata no pensar que adelante está la oscuridad y la muerte.

Pero hoy la humanidad se ha desarrollado hasta tal nivel que comienza a comprender que las promesas egoístas no tienen ninguna base.

¡Qué hacer entonces, ya que no puedo vivir con esperanzas! No creo ni en el socialismo, ni en el futuro hermoso donde todo será bueno.

Comienzan las depresiones y  las desilusiones totales, pero se requiere vivir de algún modo. Y entonces, el hombre comienza a engañarse a sí mismo aún más, él se emborracha intencionalmente para obligarse a sí mismo a creer.

Para esto, trabajan todos los medios de la comunicación pública. Es un hechizo total, que está apoyado por la sociedad.

Y así será hasta que este engaño no llegue a tal punto que sea imposible continuar.

(Extracto de la lección sobre El libro del Zohar, correspondiente al 09 de marzo 2010).

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