La democracia

laitman_2009-12-20_3497_w[1]La democracia verdadera es una división correcta de la sociedad en la “cabeza” y el “cuerpo”.

La cabeza sabe qué es mejor para el cuerpo y toma las decisiones en a base a esto. La igualdad se da cuando cada uno otorga lo exigido de él y recibe lo dispuesto para él.

Por otro lado, la cabeza es la cualidad de Bina, Galgalta ve Eynaim, el otorgamiento absoluto, Jafetz Jesed. Ella no debe tener ningún interés propio, sino sólo los deseos del cuerpo.

La cabeza tiene sólo la intención de buscar cómo hacer lo mejor para el cuerpo, cómo llenarlo. (¡Es muy diferente de lo que hacen nuestros gobernadores!)

La cabeza debe relacionarse con cuerpo (y los gobernadores deben relacionarse con pueblo) como los padres se relacionan con los niños. Los padres averiguan las necesidades del niño y buscan cómo llenarlos plenamente, buscan serles útiles.

Así, el gobierno debe tomar en consideración los deseos del pueblo y debe aspirar a entregarles la corrección y el relleno.

Los gobernadores deben entregar los “juguetes” que el pueblo desea, pero que sean útiles para su desarrollo. Es semejante a nuestra preocupación por escoger juegos útiles para el niño.

En base a esto, está claro que sólo las personas espirituales pueden ser los gobernadores del pueblo.

Por eso está dicho que sólo aquellos que se dirigen al Creador (“Isra-el”, aquellos que tienen la cualidad del otorgamiento) pueden ser la cabeza de la sociedad y gobernar las mayorías (el cuerpo) correctamente.

Por eso “Isra-el” también significa “yo soy cabeza”.

(Extracto de la lección sobre el artículo La Libertad de Baal HaSulam, correspondiente al 19 de abril 2010).

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