La plegaria del corazón

vdochnovenie_100_wpEl Zóhar, capítulo Shemot, punto 368: Cuando el Rabí Elazar estaba sentado ayunando, estaba rezando y decía, “Está revelado y es conocido de Ti, Señor mi Dios, y el Dios de mis padres, que he sacrificado mi grasa y mi sangre para Ti, y los he hervido con el calor y la debilidad de mi cuerpo…”

Hay una gran diferencia entre estar leyendo estas palabras del libro de las oraciones al que, dentro de mí, suceda algo y explote en una aspiración hacia el Creador, expresándose en palabras.

Tales sensaciones se crearon dentro de mí y se convirtieron en palabras y frases. Incluso, puede que no conozca este idioma… No sé cómo ocurre, pero el resultado de mis esfuerzos hace que iguale mis deseos con la Luz y los una a ella.

La Luz y los deseos producen esta reacción en el alma: se perciben en mi cerebro, éste transmite la indicación a los órganos de articulación y yo los pronuncio, pero ¡no sé de dónde han surgido estas palabras en mí!

Tal debe ser la verdadera plegaria, cuando todo procede de dentro, de la unión de las luces con los Kelim, de las mismas bases profundas de la creación. Se crea, gradualmente, el llenado del deseo con la Luz —toda TaNTA (el Kli completo: Taamim, Nekudot, Taguin, Otiot)— hasta que ellos llegan a la expresión, gracias al aparato de articulación.

Está claro que Rabí Elazar pronunciaba esta plegaria no según el libro de las oraciones, sino encontrándose en este estado de conexión con el Creador.

Antes de la destrucción del Segundo Templo, el pueblo de Israel estaba en conexión con el Creador, es decir, en las cualidades de otorgamiento y amor. Su plegaria era la sensación en su corazón (en su deseo). Está escrito de esta manera: “¿Qué es una plegaria? Es el trabajo en el corazón”.

Pero los Sabios de la Gran Asamblea (Anshei Kneset HaGdola), sabiendo que pronto se acercaría una caída en el egoísmo la ocultación del Creador en cada uno crearon para nosotros el libro de las oraciones. Este libro narra sobre los estados, cuales debe pasar el hombre.

Lo llamaron Sidur y nos muestra el orden de los estados espirituales que debemos pasar en nuestro corazón, es decir, en nuestro deseo.

Pero, como no podemos hacer esto durante nuestro exilio, debido a la ausencia de la conexión con la Luz (con el Creador) por estar la Fuerza Superior oculta debemos leer mecánicamente las palabras del libro de las oraciones. De algún modo, intentamos imaginar qué pueden significar dichas palabras en lo espiritual…

Sólo la Luz, durante los estudios de la Cabalá, provocará en nosotros sensaciones, pensamientos, sentimientos, palabras y frases de nuestra plegaria, como resultado del trabajo de nuestro corazón y no del aparato de articulación.

(Extracto de la lección sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 22 de abril 2010)

Material relacionado:

De las lecciones del Libro del Zohar, 22/04/2010

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