Para que no desaparezca de nosotros la Luz…

v_okno_100_wpNo podemos exigir de la Luz que realice todas las correcciones que necesitamos ni todo el llenado.


Cualquier cosa en la que pensemos está en la Luz porque es la fuente que nos creó.

Cuando con todas nuestras acciones (el estudio, el trabajo en el grupo, la difusión de la Cabalá…) atraemos la Luz y ésta empieza a influirnos, al cabo de un tiempo notamos que estamos ante algo desconocido.


Esta Luz empieza a acercarse a nosotros. Aunque no la veamos todavía, podemos sentir cómo nos llega su “aliento” (Ruaj).


A partir de ese momento, emprendemos diversas acciones, temiendo esta Luz y esta sensación.


Comienzo a relacionarme con la Luz, por miedo a perderla. Es un ejercicio del otorgamiento. La Luz me da a entender que, si no la quiero perder, ¡estoy obligado a ser el otorgante!

Empiezo a checarme todo el tiempo. Intento quedarme en esta intención y cualidades para salir de mi ego. Es entonces cuando siento, cerca de mí o en mí, alguna presencia de la Luz.


Es así como el hombre comienza a construir “la sombra” de su innato y natural deseo de placer. Tal ejercicio lleva a cabo con nosotros la Luz, como diciendo: “¡¿quieres sentirme?! Entonces, ¡haz así! Si no, yo desaparezco…”.


Este juego permite al hombre acostumbrase, poco a poco, a quedarse “en la sombra” hasta que esto no se convierte en su segunda naturaleza.

Ahora él quiere estar en la sombra. Siente que es un estado especial: la elevación por encima de sus intereses particulares. Así, de “Lo Lishma” llega a “Lishma”.


Ve que este estado emana la perfección y la eternidad. O sea, es por su bien. Más tarde, comenzará a valorar el estado y la cualidad en sí mismo, es decir, el otorgamiento y el amor al prójimo.


Todo esto es lo que nos provoca la Luz con su juego. Ella se acerca y se aleja, para que la sombra esté o en el lado de la Luz o en el lado del hombre. Es decir, o el hombre oculta su deseo egoísta o se oculta la Luz.


Así, el hombre, poco a poco, construye su pantalla contra el egoísmo (Masaj).

(Extracto de la lección del libro Shamati, correspondiente al 16 de abril 2010)

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