¿La Luz infinita o la oscuridad infinita?

laitman_2010-04-11_1684_wCuando estudiamos la Cabalá, entramos en contacto con la Luz. Uniéndonos con quienes tienen el mismo objetivo y estudiando juntos, nos incorporamos activamente en Maljut del Mundo del Infinito, donde todos están unidos interiormente como si fuesen uno.

Debido a que deseamos existir activamente en este estado, atraemos hacia nosotros mismos la Luz oculta de este estado perfecto y con esto aceleramos nuestro desarrollo espiritual.

Esto se denomina hacerse Isra-el, es decir, uno que aspira “directo al Creador”, “acelera el tiempo” con su estudio y atrae la Luz y la obliga a revelarse.

Y también “santifica los tiempos”, es decir, quiere que la Luz le dirija al otorgamiento (la santidad es la cualidad del otorgamiento).

Resulta que el estudio en un grupo cabalístico nos da “las riendas” o “el volante” y con su ayuda podemos dirigirnos: a través de nuestras formas de desarrollo y su velocidad, nos hacemos independientes de la Luz.

Por otro lado, la Luz es muy fuerte y ella tiene el programa de desarrollo para cada uno de nosotros y para todos en conjunto.

Por eso, intentando acelerar nuestro desarrollo, empezamos a sentir hasta cuanto dependemos de la Luz y de su manifestación. Sólo con su ayuda podemos avanzar.

La Luz me asciende y me desciende, despertando en mí el deseo de desarrollarme para convertirme en hombre “semejante al Creador” y ascender desde el nivel animal, por encima de toda esta vida material.

Yo también espero a que la Luz empiece a influirme. Me preparo para entregarme a ella, incorporarme lo máximo posible en los estudios, en el grupo, en la difusión y resolver todos mis problemas que se acumularon durante el periodo de oscuridad y ocultación.

Resulta que soy tal “gallo” —del proverbio sobre el gallo y el murciélago— que espera el amanecer. Estoy esperando que llegue el amanecer e ilumine mi camino, y me alegro de que llegue la Luz.

Pero el “murciélago”, él cual no se ha preparado para la llegada de la Luz, por el contrario, percibe el despertar que llega desde arriba como oscuridad.

Todas las 7 mil millones de personas, todos nosotros, vivimos en un mundo. Pero él, que se prepara para la llegada de la Luz y la revelación del Creador, siente que todo lo que ocurre en el mundo está predestinado para la revelación de la Luz.

Si no se prepara, entonces la misma Luz que se está acercando a nosotros, la percibe como oscuridad.

Aunque estamos en el mismo sistema común, sólo aquellos que esperan la llegada de la Luz y la desean, realmente la perciben como Luz.

Aquellos que no desean acercarse a la Luz, al amor al prójimo, al otorgamiento, sentirán cada vez más crisis y problemas.

Todos estamos en el Mundo del Infinito, pero todo depende de nuestra preparación. Podemos sentir en este mundo la Luz Infinita al igual que la oscuridad infinita, o no sentir nada como si estuviésemos inconscientes viviendo como animales.

Todo depende de nuestro deseo de convertirnos en hombres, es decir, ser “semejantes” al Creador en su amor y otorgamiento.

(Extracto de la lección sobre el libro del Shamati, correspondiente al 21 de mayo 2010).

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